8.7.10

El conde de Montecristo/Alejandro Dumas


Los árboles, señor Betruccio, no agradan sino porque hacen sombra, y la sombra no agrada sino porque está llena de sueños y fantasías.

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Todas nuestras acciones dejan sus huellas, las unas sombrías, las otras luminosas, en nuestro pasado. ¡Verdad es también que nuestros pasos en esta vida se parecen a la marcha del reptil sobre la arena dejando un surco!