31.7.11

Somos todos uno/Abuelo hopi


"Y cada día que no haces lo correcto,
estás perdiendo una opción"

Martin Luther King

No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética.

Lo que más preocupa es el silencio de los buenos.

26.7.11

Aleida Pardo

Mientras no pensamos en la muerte, vivir nos agobia”, nos dice la poeta Norma Bazúa. Difícil es aprender el arte de la vida, cuando iniciamos y cuando, por fin, empezamos a tener un presentimiento sobre la existencia, nos damos cuenta de que la muerte nos espera y rodea. Es en ese instante cuando comenzamos, más allá de nuestro querer, el aprendizaje del morir: a comprender la diaria despedida.

20.7.11

Breviarios tecnológicos

"Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada...El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos". Noam Chomsky

‎"En ese sentido, Facebook es un subproducto ideológico de la imparable metástasis totalitaria que se expande en Estados Unidos. En lugar de las ambidextras obsesiones del púdico George Orwell, Facebook se nutre de la profecía que Jack London describió en El talón de hierro (1908): la instauración de un Estado policiaco, plagado de alcahuetes anónimos". José Steinsleger



R. Jacoby

El deseo nace del derrumbe.

Gira/ Álvaro Tato

 Himno

Que haya viento a favor.
Que mires atrás una sola vez
para saber que aún no te persigues.
Que encuentres la alegría de perderte,
la sorpresa fugaz de no estar muerto,
alguien que te acompañe
y cosas que sucedan.
Que sigas. Que te pares.
Que nunca des contigo.
Y que tu patria sea ese lugar
al que no llegarás.
Migración
Atraviesa la noche del Atlántico
una bandada lenta
de personas dormidas.
Todas ya despedidas
y todas en camino,
bajo sus pies el cielo y el océano
idénticos, oscuros, llenos
de muertos y tesoros
y más allá quizá
algo que hacer
o alguien que espera.
Quietas, calladas, duermen.
Cruzan la noche juntas y despacio.
¿Qué soñarán a bordo
de su pájaro blanco?

Balcón (Bs. As)
Noche de otra ciudad,
¿cuántas veces veré
tu danza de luz rota
bajo la Cruz del Sur?
Por las calles sin calma
pasan los ojos negros
de lo que no conozco.
Quizá extranjero,
quizá de vuelta, vivo, escribo y callo
y respiro esta noche de verano
bajo la Cruz del Sur.

0 KG.
No nos llevamos nada.
Nuestras cosas se quedan.
Dejamos todo atrás.
No nos llevamos nada,
lo mismo que trajimos.
Devolvemos el préstamo.
Ni nuestros nombres
caben en este cuerpo,
la maleta perfecta.
________________

Daniel Valdez Puertos

¿Cuánto quieres ganar? ¿Cuánto sería bueno? ¿Dos y media, tres veces el sueldo del periódico? Le pareció un abuso. ¿O había sido un abuso—en su contra-el sueldo del periódico?: Amplias oportunidades de desarrollo, prestigio entre profesionales de objetivos similares. Y sería eso lo que persiguiera de lunes a viernes, a veces hasta las siete o las ocho. De cuando en cuando un sábado.

    • Pues no eran sus palabras, tampoco sus ideas, lo que le comprarían. Sino su tiempo: 


      Welcome to the machine.

18.7.11

Locus desperatio



sólo en contadas ocasiones se me ocurre que quizá toda esta incoherencia no es más que equilibrio, que quizá este aire de excentricidad consiste en un (frágil) balance entre razón y deseo, entre novedad y rutina, entre libertad y apego, entre tristeza y goce, entre prudencia y temeridad. después la ráfaga pasa y vuelvo a sentir el vértigo.

"loss is nothing else but change, and change is nature's delight" -marcus aurelius.

lo que sé es que me toca abrazar la fugacidad: el destello y su ausencia, el incendio y su herida.me voy con el viento, lo que aún no conozco me llama con fuerza. hay que endurecer un poco los sentidos, ser un tantito menos atravesable, y seguir caminando. pero quién sabe, hay días en que incluso el viento se calma y reposa tranquilo en algún lugar hermoso. no sé todavía si este andar es de huracán o de brisa. aún investigo con ritmos distintos, hasta que coincidan conmigo. detenerme, nunca. la vida es andar.


Diario de la transformación/Karina Maccio





Estoy determinada a no mirar atrás, a no leerme, a no pensar más que en escribir. Probablemente nada de esto valga la pena (para nadie que no sea yo). Quizás sea sólo una anticipación, una coartada. 

Yo fui, pero no sabía lo que estaba haciendo.




(...)

Me quedé pensando en la necesidad de hablar del tiempo, mejor dicho, del clima. Pero en realidad sucede que el clima condiciona tu tiempo y espacio. Jamás comprendí mejor la idea de “estación”. Como si fueras un tren que para en distintos escenarios: cada uno te provoca una reacción física inevitable, un reflejo. La ciudad está teñida de rojo acorazonado, pero aún lo blanco y gélido impera. De hecho, los autos, con su pasar, levantan la finísima, invisible, capa de hielo que recubre el asfalto, provocando así una continua nevisca que el viento arremolina. Parece casi una burla, un picadito fino que te sorprende y te humedece. Ése es otro factor importante: no siento humedad. Nunca pensé que esto me afectaría. El mundo entero parece coincidir en que los climas secos son mejores y más fáciles de llevar. En Buenos Aires vivimos diciendo Lo que mata es la humedad. Sin embargo, acá el agua es dura, se queda pegada en gotas, absolutamente formada, sin dignarse a mojar. Hay que trabajar la espuma, amasarla con el jabón, y mi carne se vuelve un tasajo apachurrado.

La noche del eclipse/Gustavo Gall



Cuando estoy solo en una noche como esta me gusta sentarme a pensar. No pienso en cualquier cosa, pienso en la raza humana. Curiosamente es lo mismo que solía hacer cuando era un pibe, solo que ahora las ideas se han renovado bastante. Pero lo mío es detenerme en las personas, en la forma en la que hacen las cosas y en sus miradas. No puedo evitar maravillarme de lo genial que es el hombre, obviando las salvedades minúsculas, domésticas y absolutamente maquinales. Somos una especie sorprendente.

Estoy aquí en mi casa, tomando mate junto al ventanal que da al jardín donde llueve y llueve a cántaros, y retumban los truenos en la lejanía. Los truenos y los rayos siempre me asustan un poco. Mi amigo Magno asegura que debe ser parte de mi memoria genética ya que a mi bisabuela la fulminó un rayo en Austria.

Desenchufé todos los electrodomésticos por precaución y me senté a escribir, manualmente, como solía hacer antes de que el teclado del ordenador se convirtiera en algo cotidiano. (Este texto lo transcribo directamente del manuscrito).

A lo que iba...

Para filosofar sobre la vida y el Universo y el Multiverso hay que estar dispuesto a cambiar constantemente de opinión, conforme las ideas van emergiendo, y desplazando a otras ideas que quedan, automáticamente, obsoletas. Y es que no hay conclusiones definitivas, pero en el camino de la indagación se van abriendo puertas que nos hacen cada vez más inteligentes, y el placer de ser cada vez más –un-poquito-mejores- es una sensación incomparable a cualquier otra cosa.

“Mira el cielo, mira el cielo, el cielo quiere comunicarse...”

Insisto en que somos muy afortunados de vivir “ahora”, especialmente en esta época de la historia.

Vivimos en una galaxia espiral y hay cuatrocientasmil millones de galaxias en el Universo Observable. Nosotros estamos en UNA de ellas. Cada galaxia tiene cientos de miles de millones de estrellas y supervivimos en un lugar aleatorio en el medio de ninguna parte.
Hasta el año 1925 no supimos que nuestra galaxia no era la única del Universo. ¿Te parece poco argumento para sentirte afortunado?

Pero no somos afortunados por eso solamente...

Nosotros, los seres humanos de hoy, somos los últimos testigos de este tipo de Universo. En un futuro lejano los científicos tendrán mejores nociones de física, conocerán y manejarán al dedillo la mecánica cuántica y la relatividad en general, PERO mirarán al firmamento y los datos del Universo les darán una respuesta incorrecta porque el resto del Universo habrá desaparecido. Habrá desaparecido la mayor parte de la materia.

Hoy sabemos que el Universo se está expandiendo porque vemos que los objetos se alejan gradualmente de nosotros. Es una suerte vivir en esta época en la que todavía podemos ver eso, en la que somos testigos del proceso. Somos los últimos testigos de este fenómeno.
Aunque aún no se sabe en qué consiste la energía del vacío que provoca esta expansión, se la denomina “Energía Oscura” y es, actualmente el misterio y el rompedero de cabeza más grande de la física.

Ser un ser humano y poder aprender y comprender, en la medida de lo posible, todas estas cosas, nos hace ser una especie sobresaliente, única.

Algunos de mis amigos me dicen que soy un humanista empedernido. Puede ser. De hecho admiro al Dante, a Bocaccio, Marco Tulio Cicerón, Leonardo Bruni, Tomás Moro, Lorenzo Valla y a tantos otros que se declararon humanistas. Si reconocer la diversidad y verla como algo positivo, si abocar por el desarrollo de la ciencia y el conocimiento por encima de todo fundamentalismo, si creer en una sensibilidad que se expresa en todo el mundo, no en la espiritualidad de la superstición, ni de la intolerancia, ni del dogma, ni la violencia religiosa, no en las creencias en las viejas tablas ni en los desgastados valores, sino en la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para impulsar a los seres humanos en sus mejores aspiraciones, pues entonces lo soy.

El hombre, confuso pero inteligente a más no poder, inquieto, inconformista, creativo, dueño de un pensamiento que es una energía vibratoria constante, es afortunado aún por no conocer todavía todas las respuestas a sus preguntas porque eso significa que todavía quedan muchas cosas nuevas por aprender.

16.7.11

15.7.11

Hugo Bárcenas

¡Cada uno es su iglesia
y que llueva
y que no llueva
que sople el viento
y que canten las aves
y crezcan frutos de los árboles!

Henry Cartier-Bresson

‎Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje.

Clara Leyva Uribe

¿Qué vas hacer: vas a morir soñando 

o despertar amando? Decídelo.


*
Esta noche, llueve luz. Lluevo. Sonrío.


*
Debería respirar estrellas fugaces, dejarlas anochecerme por dentro.


*


Hay cartas urgentes que llegan cuando ya no hay nadie.


*
Y sin embargo, a veces, todavía...



13.7.11

Three Brothers Tale

More Fruits of Solitude/William Penn

La muerte no es más que un viaje, semejante al que realizan dos amigos al separarse para atravesar los mares. 

Como aún se necesitan, ellos siguen viviendo el uno en el otro y se aman en una realidad omnipresente. En dicho divino espejo se ven cara a cara, y su conversación fluye con pureza y libertad. Tal es el consuelo de los amigos: aunque se diga que han muerto, su amistad y su compañía no desaparecen, porque éstas son inmortales.

Charles Chaplin

La vida no es significado; la vida es deseo.

8.7.11

El poder de lo abierto/Jo Ito

1. la tecnología democratiza la creación y difusión de contenidos, abate las barreras de entrada, facilita la cooperación;
2. las nuevas licencias que regulan la disposición de los contenidos creados facilitan las transacciones entre posibles interesados, rebajan los costes de la innovación y reducen drásticamente el tiempo, el dinero y los recursos que son necesarios para hacerlo,
3. surgen, además (resurgen, me atrevería a decir, si uno cree en lo que ya se ha discutido en otro momento), otras formas de compensación y reconocimiento, otras recursos para valorar y atribuir la autoridad, distintas a las que se obtenían mediante el estricto uso del copyright;
4. la difusión prima en la mayoría de los modelos, y el momento del eventual pago se difiere, porque de lo que se trata es de pensar sobre cuál es el momento o el punto en el que el usuario percibe que existe un valor que merece un desembolso. Eso, claro, no es nada fácil y puede requerir un lugar distinto para cada caso;
5. el hecho de que la sobreabundancia de contenidos gratuitos en la red sea un hecho, hace más cierta la afirmación anterior: un usuario estará tanto más predispuesto a emplear parte de su tiempo y de sus recursos en algo cuanto más valor perciba en la propuesta;
6. todo lo anterior no comporta, en caso alguno, que se fuerce a nadie a renunciar a la propiedad de lo que crea sino a reflexionar, simplemente, sobre la conveniencia o no de emplear otra clase de recursos jurídicos que amplifiquen la voz del creador, muy claro en determinadas circunstancias (el conocimiento científico, por ejemplo), y menos plausible en otras.

Johann Peter Eckermann

Inventar requiere de una mente excitada; ejecutar, de una calmada 

Los libros alternativos: una tésis,"espíritus animales" /Gabriela Enríquez

El mundo externo es una reacción del interno, puesto que lo que sucede dentro del alma es lo que se refleja en los movimientos corporales. Es decir, si el odio nos ataña los espíritus animales se agrupan en el estómago transformando los alimentos en malos humores. Si la alegría nos invade los músculos se avivan y sonreímos. Si la tristeza nos acomete sentimos frío y ataduras en el cuerpo. Si el amor nos aclama los espíritus animales se dirigen al estómago convirtiendo el jugo de los alimentos en sangre nueva. Si tenemos deseo el corazón se agita y los músculos se excitan. O bien al experimentar la admiración se agudizan nuestros sentidos. Pasiones como el amor, el odio, la admiración, el deseo, la tristeza y la alegría, son tan elementales que se viven día tras día. Es así, como a través de las experiencias que el mismo cuerpo nos va narrando con sus gestos, sus formas, sus posturas, sus miradas y caricias nos presentan el mundo material de un cuerpo que habla, de una creadora que siente, de una mujer con emociones, de un ser humano que vive. Pero también está presente ese otro mundo el que sólo uno mismo conoce, el que llevamos dentro como un secreto que a nadie hemos de contar, el de nuestro sueños y miedos, el que no tiene límites, el que nos hace vibrar, es ahí en donde la mente mece el alma.

5.7.11

Samuel Butler

Los más obstinados suelen ser los más equivocados, como todos los que no han aprendido a dudar.

Un mundo/Miguel Martínez


En un mundo en donde las piedras permanecen inmóviles, en un mundo en donde las piedras se desgastan en su pensamiento, caminó en silencio escuchando sus lamentos…caminó en silencio escuchando su aliento que se pierde entre lo áspero de la soledad, en un mundo en donde las piedras se hunden en la memoria del olvido, caminó en las calles del olvido y es mi pensamiento el alma de esas piedras incrustadas en la vida, en un mundo en donde esas piedras son granos del sentimiento, yo veo montañas en el firmamento y desaparecen en cenizas que se desmoronan en mis sueños, en un mundo que es de piedra yo veo al mar bañar la piel de esas piedras indiferentes.

4.7.11

Across the universe (fragmento)/The Beatles

Sounds of laughter, shades of earth are ringing
Through my open ears inciting and inviting me
Limitless undying love which shines around me like a
million suns and calls me on and on


Across the universe



Jai Guru Deva om

Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world
Nothing's gonna change my world



Jai Guru Deva
Jay Guru Deva
Jay Guru Deva
Jay Guru Deva

En Uno y el universo /Ernesto Sabbato



El universo en expansión

La idea de un universo en expansión fue originada en una memoria del astrónomo holandés W. de Sitter, publicada en 1917, que llevando a sus últimos términos la teoría de Einstein extraía la siguiente conclusión: el tiempo no fluye con la misma rapidez en todas partes; considerado desde la Tierra, se retarda cada vez más hasta llegar a territorios donde se detiene por completo. En estas remotas regiones del espacio, las cosas no suceden: están. Las conclusiones de De Sitter parecían demasiado fantásticas para corresponder a la realidad (como si la realidad tuviera la obligación de ser aburrida). Había, sin embargo, una forma de poner a prueba la teoría: si el tiempo transcurre con mayor lentitud, el péndulo de un reloj debe oscilar más lentamente; no hay posibilidad de colocar relojes de péndulo desde la Tierra hasta los confines de nuestro universo, pero tampoco hay necesidad: los átomos contenidos en cada astro oscilan como relojes y el color de la luz que emiten es la expresión de esa rapidez, como el tono de una nota musical es la expresión de la frecuencia con que vibra la cuerda. Y así como la nota se hace más baja cuando el número de vibraciones por segundo de una cuerda se hace menor, el color de la luz se acerca más y más al rojo.

Si es cierto que en las zonas habitadas por remotas nebulosas el tiempo transcurre con mayor lentitud, la luz que nos viene de allá debe estar levemente enrojecida. Los astrónomos Slipher y Humason fotografiaron los espectros de estas nebulosas: las fotografías revelaron que la luz era más rojiza que la correspondiente a condiciones normales. Las doscientas nebulosas examinadas en los observatorios de Monte Wilson y Flagstaff confirmaban la predicción del astrónomo holandés.Pero había una variante: el enrojecimiento podía ser causado por un veloz retroceso de las nebulosas, así como el silbato de una locomotora se hace más grave a medida que se aleja. Frente a la hipótesis de la paralización del tiempo apareció la de la expansión general del universo, la hipótesis de un estallido de la burbuja cósmica. Esta idea propuesta en 1922 por Friedmann, desarrollada en 1927 por el abate de Lamaître y llevada a sus consecuencias más extrañas por Eddington, a partir de 1930. De ella dice el propio Eddington: “Contiene elementos aparentemente tan increíbles que casi siento indignación de que alguien tenga fe en ella, excepto yo mismo”. Ha tenido pocos motivos de indignación.

Este misterio tiene una clave: la constante lambda. La primera ley einsteniana de gravitación afirma que el tensor G es nulo (G=O), fórmula que, como dice Eddington, tiene el mérito de la brevedad, ya que no el de la claridad. Esta fórmula encontraba dificultades a distancias infinitas, pero siempre hay una forma de resolver las dificultades con el infinito: abolirlo. Un año más tarde, Einstein modificó ligeramente su ecuación para que el espacio se cerrase a grandes distancias y tuviese una dimensión finita; la fórmula modificada fue G = G=O donde aparece por primera vez la misteriosa constante lambda.


Einstein emitió esta constante con temor, casi con desconfianza. Pero H. Weyl la puso en primer plano, en su teoría del campo. Sin embargo, la teoría de la relatividad por sí sola se manifestó incapaz de calcular el valor de lambda.
Es entonces cuando aparece Eddington con una teoría revolucionaria. Guiado por la idea de que la palabra expansión se refiere a algo esencialmente relativo, atacó el enigma desde un punto de vista nuevo. Cuando decimos que el universo se expande, queremos significar que se agranda con relación a algo de tamaño constante, por ejemplo, con respecto al metro de París. Esta clase de expresiones tiene un valor relativo: Gulliver es un gigante al llegar a Lilliput y se convierte en un enano al llegar a Brobdingnag.

Podemos decir que el universo se expande con relación a nuestro planeta y a nuestros cuerpos; pero también podemos afirmar que el universo tiene un tamaño constante y que nuestros cuerpos se están empequeñeciendo rápidamente. Un ser de dimensiones cósmicas, en el transcurso de millones de años, vería la contracción paulatina de nuestro pequeño sistema planetario; la Tierra describiría una órbita decreciente, nuestros años se acortarían, la vida del hombre se haría más fugaz: “Recorremos el escenario de la vida, actores de un drama para beneficio del espectador cósmico. A medida que las escenas se desarrollan, observa que los actores se hacen más pequeños y la acción más rápida. Cuando se levanta el telón en el último acto, los actores enanos se desplazan en el escenario a una velocidad fantástica. Cada vez se hacen más pequeños y cada vez se mueven más de prisa. Un último y borroso trazo microscópico de intensa agitación. Y después nada”.

De acuerdo con este sentido relativo de la palabra expansión, Eddington pensó que era imposible hablar de expansión si no se fijaba un patrón constante. Este patrón era, en definitiva, un átomo. El juego se realizaba así entre los dos extremos: el universo y el átomo. La expansión del universo y la contracción del átomo eran expresiones equivalentes.

Pero la expansión del universo aparecía regida por la constante lambda y esa constante estaba rodeada de misterio y de temor. ¿Dónde podía estar su secreto? La conclusión era clara: tenía que estar en el átomo, pues era el elemento que había sido olvidado. Eddington pensó que de algún modo debía ser posible explicar la aparición de la constante y hasta calcular su valor juntando las dos teorías: la de Einstein, que se aplicaba al universo, y la cuántica, que se aplicaba al átomo. (Cf. Relativity Theory of Protons and Electrons, Cambridge, 1936.)

Durante años, Eddington se propuso develar el misterio de la constante. Había muchas otras en el universo físico, honradas y reconocidas; se pensaba que siete regían la estructura y el ritmo del cosmos, como una sinfonía heptatónica: la carga del electrón, la masa del electrón, la masa del protón, la constante de Planck, la velocidad de la luz, la constante de la gravitación universal, la constante lambda.

El problema era: ¿cuántas son verdaderamente básicas?, ¿no habrá vínculos secretos desconocidos entre algunas de ellas? El progreso de la ciencia ha sido promovido por sucesivas unificaciones y esas unificaciones consisten, en definitiva, en la revelación de esas secretas identidades.

En New Pathways in Science, Eddington decide que de las siete constantes hay tres que deben ser eliminadas, porque se basan en la elección arbitraria de patrones de longitud, tiempo y masa. Quedan cuatro que parecen fundamentales y entre ellas lambda, la clave. La imbricación de la relatividad y de los cuantos le hace dar un paso más: concluye que las cuatro constantes son variaciones de una sola; la calcula y encuentra que su resultado está de acuerdo con los datos obtenidos en los espectros de las nebulosas en retroceso.

Una sola constante regía el cosmos: lambda era el número secreto con que el Gran Arquitecto había construido el Templo. Lambda era el puente entre el Universo y el átomo. Quizá ese puente entrevisto en muchos años de meditación y de cálculo sea irreal, ficticio; quizá, como los dragones y los grifos, apenas pertenezca al museo monstruoso de los objetos de Meinong: aun así, tiene la calidad de su rara belleza.

Pero Eddington no había dado todavía el paso más audaz. Milagrosamente, se había mantenido en el terreno de la física. Es cierto que las leyes y las constantes del Universo las obtenía por juegos matemáticos, a partir de un solo número; pero ese número representaba todavía un mensaje venido desde el mundo exterior, desde el vasto continente que está más allá del sujeto. Todavía lambda significaba un dato y la física era, a pesar de todo, una ciencia a posteriori. Eddington necesitaba que los astrónomos y los físicos le dieran ese número obtenido con telescopios y balanzas, para luego edificar la física. Pero se acercaba lo peor: Eddington intentaría probar que ese número puede ser calculado volviendo la espalda a la naturaleza e investigando las formas de nuestro conocer. (Cf. The Philosophy of Physical Science.)


Supongamos que un ictiólogo quiere estudiar los peces del mar. Con ese fin, arroja su red al agua y extrae una cantidad de peces diferentes; repite la operación muchas veces, inspecciona su pesca, la clasifica; procediendo en la forma usual en la ciencia, generaliza sus resultados en forma de leyes:

1. No hay pez que tenga menos de cinco centímetros de largo.
2. Todos los peces tienen agallas.

Estas dos afirmaciones son correctas en lo que se refiere a su pesca y supondrá que seguirán siéndolo cada vez que repita la operación. El reino de los peces es el mundo físico, el ictiólogo es el hombre de ciencia; la red, el aparato cognoscente.

Dos espectadores observan al pescador sin decir nada, hasta que ha formulado sus leyes. Entonces uno hace el siguiente comentario:

—Usted afirma en su primera ley que no hay peces que tengan menos de cinco centímetros. Creo que esa conclusión es una mera consecuencia de la red que emplea para pescar; el cuadro de la red no es apto para pescar peces más cortos, pero de ahí usted no puede concluir que no hay peces más cortos.

El ictiólogo ha escuchado esta manifestación con desprecio, porque pertenece a la nueva clase de hombres de ciencia: opina que la ciencia debe ocuparse únicamente de lo que se puede observar. Responde:

—Cualquier cosa que no sea pescable con mi red está ipso facto fuera del conocimiento ictiológico y no me interesa. En otras palabras: llamo pez a lo que es capaz de pescar mi red, y no cabe duda de que a esa clase de seres le viene muy bien mi primera ley. Los “peces” a que usted hace referencia son peces metafísicos. No me competen.


Hasta este momento, el físico de laboratorio no verá con alarma las manifestaciones de Eddington. Por el contrario, mirará con simpatía su opinión de que la ciencia debe ser construida con el solo uso de los entes observables. Pero, desde este momento, tendrá excelentes motivos de indignación, pues entra en escena el segundo espectador:


—He oído su conversación con el otro espectador y me apresuro a manifestarle mi simpatía. Creo, en efecto, ocioso discutir sobre peces no pescables, sobre todo si se trata de ictiología y no de metafísica. Ahora bien: usted establece sus leyes mediante el tradicional método de examinar la pesca. ¿Puedo sugerirle un método más eficaz?

—No tengo inconveniente, aunque dudo de que exista —responde el ictiólogo, con desconfianza.

—¿No le parece que podía haber establecido la primera ley con sólo examinar la red? ¿No ha observado que el cuadro tiene justamente cinco centímetros?

—Así es, en efecto.

—En esas condiciones, usted puede afirmar a priori y de una vez por todas que jamás tendrá peces que tengan menos de cinco centímetros. La segunda ley le puede fallar; en otras aguas quizá pesque peces sin agallas; pero la primera, obtenida mediante el examen de la red, no le fallará nunca: es necesaria y universal, es la ley por excelencia. La “ley” de las agallas es apenas una generalización empírica y lo expone a desengaños; hablando con franqueza, es una ley bastante desagradable y será bueno ver si también puede ser reemplazada por otra del primer tipo.


El primer espectador es un metafísico que desprecia la física a causa de sus limitaciones; el segundo es un epistemólogo que cree poder ayudar a la física a causa de sus limitaciones. El método tradicional del examen sistemático de los datos obtenidos por la observación no es el único camino para alcanzar las leyes de la ciencia física; algunas, al menos, pueden obtenerse escrutando el equipo sensorial e intelectual usado en la observación.


Los físicos han rechazado enérgicamente cualquier pretensión de adquirir conocimientos a priori. Sin embargo, en cierto sentido —sostiene Eddington— los dos grandes avances de la física actual han sido el producto de un análisis epistemológico: por este procedimiento Einstein probó la imposibilidad de un movimiento absoluto y Heisenberg llegó a su principio de incerteza.


Puede chocar la idea de que la inexistencia de movimientos absolutos o cualquier otra característica del mundo físico pueda ser revelada volviendo la espalda al mundo exterior y examinando la estructura del sujeto. Pero es preciso no olvidar que para Eddington el “mundo físico” no es el mundo exterior sino el mundo fenoménico; para él, este mundo es parcialmente objetivo y parcialmente subjetivo y solamente nos es dado conocer lo que tiene de subjetivo. El hombre encuentra lentamente aquellos elementos que él mismo puso en la naturaleza: “Ha perseguido durante siglos las misteriosas huellas dejadas en la arena por alguien, hasta darse cuenta de que esas huellas son las suyas propias”.

En su última obra, Eddington intenta probar que las leyes de la relatividad y de los cuantos —es decir, toda la física— son la expresión de estas huellas del sujeto trascendental. Las formas primitivas del pensamiento (¿categorías?) que dominan toda la física serían:

1. La forma que lleva a considerar el conocimiento obtenido mediante la experiencia sensorial como una descripción del universo.
2. El concepto de análisis, que representa el universo como una coexistencia de cierto número de partes.
3. El concepto atómico, que exige un sistema de análisis tal que los constituyentes últimos sean unidades estructurales idénticas. Las variedades se originan por la estructura y no por sus elementos.
4. El concepto de permanencia (una forma modificada del concepto de sustancia).
5. El concepto de autosuficiencia de las partes (derivada, presumiblemente, del concepto de existencia).


Son las características del sello que el hombre aplica sobre la naturaleza y que luego ha rescatado a través de los siglos —en forma de leyes y de constantes— en un largo y monumental examen de astros y átomos. Armados de telescopios, balanzas, termómetros, relojes, los físicos escrutaron el Universo en todas las direcciones, fijaron sus límites, midieron las constantes que son sus piedras angulares; la observación de nebulosas reveló la expansión del Universo, o la paralización del tiempo; se calculó el radio total y la masa encerrada en esta burbuja cósmica; se calculó el número total de partículas.


Y cuando se hubo hecho todo esto, Eddington afirmó que esas búsquedas han sido superfluas; el hombre que con un reflector escrutaba remotas galaxias hacía, en realidad, un examen de su propio espíritu.


Las constantes universales derivan —en opinión de Eddington— de la constante lambda o, lo que es equivalente, del número cósmico N (número total de partículas contenidas en el universo). Este número cree poder calcularlo mediante el solo mecanismo de las formas del pensamiento. El cálculo teórico de N depende del hecho de que una medida involucra cuatro entidades y queda por lo tanto asociada a un símbolo de existencia cuádruple. De esto concluye que el número cósmico debe ser: 2.136,2256 Es el número de protones y electrones que componen el universo físico. El número cósmico habría sido introducido, pues, por el hombre: vemos el universo como si estuviese compuesto de N partículas, como vemos cuadriculado un cielo a través de un alambre tejido. Y el responsable de esta cuadriculación y de este número no es el inventor de la mecánica ondulatoria; tampoco lo es el que hizo los electrones. El responsable es el conjunto de formas del pensamiento: el hombre que tomó la primera medida desencadenó el proceso que debía terminar en el número cósmico. Un ligero enrojecimiento en las nebulosas que están más allá de nuestras regiones del espacio fue el indicio del número cósmico. Pero para el epistemólogo, observador de observadores, su valor exacto estaba implícito en su primera mirada a un físico experimental:


Alcé después mis ojos y vi a un varón que tenía en su mano una cuerda de medir
(Zacarías, II. I)






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Last poems/William Butler Yeats

Moscas de largas zancas


Para que la civilización no se hunda,
perdida su gran batalla,
haz callar al perro, ata el potrillo
a un poste distante.
César, nuestro amo, se halla en la tienda
donde los mapas está desplegados,
sus ojos fijos en el vacío
y una mano bajo el mentón.
Como una mosca de largas zancas sobre el río
su mente se mueve en el silencio.


Para que las insuperables torres sean quemadas
y los hombres memoren el rostro,
muévete lo más suavemente posible, si debes hacerlo
en este solitario lugar.


Ella piensa, en parte mujer, tres partes niña,
que nadie la mira; sus pies
ensayan un paso de baile
aprendido en la calle.
Como una mosca de largas zancas sobre el río
su mente se mueve en el silencio.


Para que las muchachas púberes puedan encontrar
el primer Adán en su pensamiento,
cierra la puerta de la capilla papal,
mantén fuera esas niñas.
Ahí en el andamio está acostado Miguel Angel.
Sin más ruido que el que hacen los ratones
mueve su mano de un lado a otro.
Como una mosca de largas zancas sobre el río
su mente se mueve en el silencio.

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Philippe Jaccottet

Comme le feu, l'amour n'établit sa clarté 
que sur la faute et la beauté des bois en cendres...




Como el fuego, el amor sólo establece su claridad
sobre la falta y la belleza de las maderas en cenizas.


Roberto Juarroz



Buscar una cosa
es siempre encontrar otra.
Así, para hallar algo,
hay que buscar lo que no es.

Buscar al pájaro para encontrar a la rosa,
buscar el amor para hallar el exilio,
buscar la nada para descubrir un hombre,
ir hacia atrás para ir hacia delante.

La clave del camino,
más que en sus bifurcaciones,
su sospechoso comienzo
o su dudoso final,
está en el cáustico humor
de su doble sentido.
Siempre se llega,
pero a otra parte.

Todo pasa.
Pero a la inversa.




Compartido por Laurie Perez Campana

Manual para entender las distancias/Amelia Díaz Benlliure


Subes a una loma y oteas
sin la explicitud de las águilas,
con mirada de universo
y los bolsillos llenos de piedras.

Ya nada es lo mismo
en distancias de años luz.

Minúsculos seres plagian vidas
y simulan ser savia y flor
en los pastos de las regiones rubias
de los hombres sin espinas.

Solo el agua mantiene
la norma infinitesimal de la lluvia
en los terrenos abonados
por dioses de papel.

En cambio, yo, aquí, en el llano,
veo cómo te alzas
libre fotón etéreo

y un calor de pájaro nocturno
sobrevuela mis mejillas.



Crítica y teoría de Facebook: las tecnologías de la amistad (fragmento)/Laura Isola en Revista Ñ

En “Normas para el parque humano, una respuesta a la Carta sobre el Humanismo”, la famosa conferencia que Peter Sloterdijk dio a modo de respuesta al conocido texto de Heidegger, se explica que el componente bestial de la naturaleza humana quiso ser neutralizado por el humanismo clásico a través de la lectura. Pero menos con un proyecto alfabetizador que como un masivo envío de cartas: extensas misivas dirigidas a los amigos. Lo que el filósofo define como una sociedad amansada de lectoamigos: “Así pues, el fantasma comunitario que está en la base de todo humanismo podría remontarse al modelo de una sociedad literaria cuyos miembros descubren por medio de lecturas canónicas su común devoción hacia los remitentes que les inspiran”. El modelo amigable de la sociedad literaria, producto de ese humanismo, según Sloterdijk, encontró su fin que no coincide, por supuesto, con el fin del mundo. Se trata de que el “contra qué” del humanismo, de rescatar al hombre de la barbarie y domesticarlo, pierde su sentido en la coexistencia de las actuales sociedades.
Pero, aun en estos tiempos post literarios que tienen nuevos fundamentos aparecen palabras que recuerdan y entran en consonancia con ese proyecto: “amigos”, “mensajes”. Al tiempo que la red social diseña un modelo de conducta a seguir, hay normas que cumplir en el parque de Facebook y ya desde la entrada se van modelando las relaciones.
Me costó un poco distinguir aquellas prácticas propias de una red social. Mejor dicho, en apariencia, Facebook reproduce instancias de la vida misma: se discute, se escucha música, se comentan las noticias. Es un poco un centro comunitario para los que necesitan, ofrecen y piden cosas y también un lugar de solos y solas en los que se conoce gente. Los participantes escriben qué comieron, qué película vieron y la comentan, si se rompieron un brazo, si parió la gata o el hijo cantó en el acto patrio. Mucho de exhibicionismo con algo de histeria y de desesperación socializadora. Pasa de los mensajes parroquiales y la bolsa de trabajo al peep show . Ojo, siempre con las pilchas puestas.

2.7.11

Edmond Jabés

La escritura es violencia en sus esfuerzos por transigir con el vacío. Ahí radica su desesperación.