30.5.11

Felipe Sérvulo

PERCIBE la fina lluvia 
que vivifica 
y sacia la vieja memoria
de hojarascas y neblíes.

Así vienes tú: llegas a mí 
y asciendes por mis venas;
te conjuras en mi esencia solitaria
y tu boca despierta de besos,
florece mi desierto 
con cerezas y damascos.