5.2.11

Poeta en Nueva York/Federico García Lorca




El rey de Harlem (fragmento)

Con una cuchara, 
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.

Fuego de siempre dormía en los
pedernales
y los escarabajos borrachos de an{is
olvidaban el musgo de las aldeas.

Aquel viejo cubierto de setas
iba al sitio donde lloraban los negros
mientras crujía la cuchara del rey
y llegaban los tanques de agua podrida.

Las rosas huían por los filos
de  las últimas curvas del aire
y en los montones de azafrán 
los niños machacaban pequeñas ardillas
con un rubor de frenesí manchado.

Es preciso cruzar los puentes y llegar al rubor negro
para que el perfume de pulmón
nos golpee las sienes con su vestido
de caliente piña.



¡MAESTRO! ¡Sigues vivo, oh, tan vivo!

Aguilar, Madrid: 2008.