10.10.11

Científicos decodifican la obra de Jackson Pollock/Pijama Surf






Aunque pudiera sonar como una paradoja, incluso una falacia, lo cierto es que la intuición pudiera ser el conducto más directo para penetrar las leyes de la física. Lo anterior lo demostró Jackson Pollock al utilizar diversas leyes de la física en sus procesos creativos, en particular aquella conocida como dinámica de los fluidos, aun antes de que esta fuese descubierta por los hombres de ciencia.
Un grupo de investigadores compuesto por un físico del Boston College (Andrzej Herczynski), un historiador del arte y un matemático se dio a la tarea de analizar la obra del artista estadounidense Paul Jackson Pollock desde una perspectiva científica.  ”Su particular técnica permite que la física sea, esencialmente, un personaje más en el proceso creativo. Al grado que deja a la física asumir un rol en el proceso de pintar, invitando a la física a ser co-autora de sus obras” afirma Herczynski.
Pollock fue una de las figuras más relevantes en la corriente del expresionismo abstracto. Su técnica —consistente en dejar gotear pintura sobre un lienzo desde una perspectiva cenital— revolucionó el mundo del arte desde los 40s. Y a pesar de que los resultados de este proceso parecieran, a pesar de su conmovedora estética, azarosos, lo cierto es que historiadores del arte, y más recientemente científicos, niegan que las obras de Pollock sean aleatoriamente agraciadas. De hecho se ha detectado que en realidad reflejan la perfección del desorden, la geometría fractal propia de los contornos de nubes y trazos geográficos de las costas.
Acompañado del historiador Claude Cernuschi, también del Boston College, y del matemático de Harvard Lakshminarayanan Mahadevan, Herczynski llevó a cabo el primer análisis cuantitativo de la obra de Pollock y juntos lograron acuñar una ecuación que pudiese explicar la técnica de este genial artista.
En realidad Pollock mantenía una intuitivamente sofisticada técnica que consistía en verter pintura sobre el lienzo pero alterando lúdicamente no solo las velocidades y ritmos controlados por su mano, también las diferentes viscosidades y grosores en los trazos, gracias a que “jugaba” minuciosamente con los espesores al formar hilos de pintura. “Cuando Pollock hacía esto, cuando mezclaba sus pinturas, las diluía y elegía trazos de densidad similar pero de distinta viscosidad, de algún modo estaba experimentando con la dinámica de fluidos. Lo interesante aquí es que se introdujo, en esta pintura en particular, en la exploración de este efecto antes de que los físicos lo hicieran”.
La dinámica de fluídos es una sub-disciplina del área de la física conocida como mecánica de fluídos que trabaja con la naturaleza de los fluídos en movimiento. Los axiomas fundacionales de la dinámica de fluídos son las leyes de conservación como la conservación de masa, del momentum linear, y de la conservación de energía. Todas ellas son expresadas a través del Teorema de Transporte de Reynolds.
Pero, y regresando a la premisa con la que comenzamos este artículo, muy probablemente Pollock no estaba llevando a cabo esta exploración de una manera racionalmente estructurada, sino que su motor esencial era la intuición. “Yo creo que si le hubieras dicho a Pollock ‘Tú estás explorando con la física’, él habría pensado que estabas loco. Lo hacía intuitivamente. Su interés no estaba tanto en el proceso físico, sino que era para lograr un cierto efecto estético. Pero los dos están de algún modo unidos. No los puedes separar. Estás invitando a la física a ser parte de él”.
En la actualidad Pollock es uno de los más apasionantes y cotizados artistas del último siglo. De hecho hace cinco años, en 2006, su obra No. 5, 1948 se convirtió en la obra de arte más cara de la historia al ser adquirida por un comprador anónimo, presuntamente un coleccionista alemán, en 14o millones de dólares. Lo anterior nos sugiere que incluso en un mundo diseñado de acuerdo a la razón, la masculinidad y el dinero, la intuición se mantiene como algo prácticamente invaluable.