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2.9.14

Los indios de Palestina, por Gilles Deleuze y Elias SanbarPaquidermo

Fragmento de una conversación entre el filósofo francés Gilles Deleuze y el historiador palestino (y traductor de Mahmud Darwix al francés) Elias Sanbar. Se publicó en el diario Libération el 8-9 de mayo de 1982.
Gilles Deleuze. [...] Los palestinos no están en la situación de otros pueblos colonizados, sino que han sido evacuados, desterrados. Tú insistes, en el libro que estás preparando [Palestine 1948, l’expulsion], en la comparación con los pieles rojas. En el capitalismo se dan dos movimientos muy diferentes. A veces se trata de mantener a un pueblo en su territorio, hacerle trabajar, explotarlo para acumular un excedente: lo que suele llamarse una colonia; otras veces se trata de lo contrario, de vaciar un territorio de su pueblo para dar un salto adelante, aunque tenga que importarse mano de obra del extranjero. La historia del sionismo y de Israel, como la de América, tiene que ver con esto último: ¿cómo crear un vacío, cómo evacuar a un pueblo? [...]
Elias Sanbar. Somos unos expulsados peculiares porque no nos han desplazado a tierra extranjera sino hacia la prolongación de nuestro hogar. Se nos ha desplazado a tierra árabe, donde no solamente nadie piensa en que nos disolvamos sino que esta mera idea les parece una aberración. Me refiero, en este punto, a la inmensa hipocresía de algunas afirmaciones de Israel que reprochan al resto de los árabes el no habernos “integrado”, cosa que en el lenguaje israelí significa “hecho desaparecer”… Quienes nos han expulsado han comenzado súbitamente a preocuparse por cierto racismo árabe contra nosotros. ¿Significa esto que no debemos afrontar las contradicciones de ciertos países árabes? Desde luego que no, pero estos enfrentamientos no procedían en absoluto del hecho de que fuéramos árabes, eran casi inevitables porque éramos y somos una revolución armada. Somos algo así como los pieles rojas de los colonos judíos de Palestina. A sus ojos, nuestra única función consistiría en desaparecer. En este sentido, es cierto que la historia del establecimiento de Israel es una repetición del proceso que dio lugar al nacimiento de los Estados Unidos de América. [...]
El movimiento sionista no movilizó a la comunidad judía de Palestina en torno a la idea de que los palestinos iban a marcharse en algún momento, sino en torno a la idea de que el país estaba “vacío”. Desde luego, hubo algunos que, al llegar, constataron lo contrario y así lo escribieron. Pero el grueso de esta comunidad funcionaba teniendo en frente a unas personas a quienes frecuentaba a diario físicamente, pero como si no estuviesen allí. Esta ceguera no era física, nadie podía engañarse en primera instancia, todo el mundo sabía que aquel pueblo allí presente estaba “en trance de desaparición”, todo el mundo se daba cuenta también de que, para que esa desaparición pudiera llevarse a cabo, hacía falta funcionar desde el principio como si ya hubiese ocurrido, es decir, “no viendo” nunca la existencia de los otros, que sin embargo estaban más que presentes. Para tener éxito, el vaciamiento del territorio debía partir de una aniquilación “del otro” en la propia mente de los colonos.
Para alcanzar ese resultado, el movimiento sionista apostó fuerte a una visión racista que hacía del judaísmo la base misma de la expulsión, del rechazo del otro. Recibió una ayuda decisiva de las persecuciones europeas que, emprendidas por otros racistas, le permitían encontrar una confirmación de su propio enfoque.
Creemos, además, que el sionismo ha aprisionado a los judíos y los mantiene cautivos de esta visión que acabo de describir. Digo intencionadamente que les mantiene cautivos y no que les ha mantenido cautivos en cierto momento. Digo esto porque, pasado el holocausto, su punto de vista ha evolucionado y se ha convertido en un seudoprincipio “eterno” que exige que los judíos sean en todo lugar y en todo tiempo el Otro de las sociedades en que viven.
Ahora bien, no hay ningún pueblo, ninguna comunidad que pueda aspirar ―afortunadamente para ellos― a ocupar inmutablemente esta posición del “Otro” rechazado y maldito.
Hoy día, el Otro del Oriente Próximo es el árabe, el palestino. Y es a este Otro constantemente amenazado con desaparecer al que las potencias occidentales, derrochando hipocresía y cinismo, piden garantías. Por el contrario, somos nosotros quienes necesitamos garantías contra la locura de las autoridades militares israelíes. [...]
—————
Gilles Deleuze, Dos regímenes de locos. Textos y entrevistas (1975-1995), traducción de José Luis Pardo, Valencia, Pre-Textos, 2007.



http://www.revistapaquidermo.com/archives/10755

14.3.12

"Cuando quiero algo me lo pido a mi misma"/Entrevista a la abuela Margarita

 


La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: “No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra”. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.

Ella nos dice: "Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno."

-¿Dónde vamos tras esta vida?
-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. Las muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

-¿Cómo que si quieres…?
-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.
-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?
-Con el fuego. “Yo estoy en ti”, me dijo. “Ya lo sé”, respondí. “Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?”, dijo. “¿Cómo lo hago?”, pregunté.

-Interesante conversación.
-”Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?”.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?
-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.
-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. “Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan”. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: “Ahora me voy a descansar”. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?
-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: “Al anochecer vengan a por mi cuerpo”. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?
-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: “Habla de mí”, así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?
-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?
-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. “¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?”, decían.
-Aquí la tierra se explota, no se venera.
-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

-¿Cuál es la misión de la mujer?
-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

-¿...?
-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.
-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

-Mientras no te empaches de ti mismo.
-Debemos sutilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?
-Momentos antes de morir mi hija me dijo: “Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré”. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.
-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: “Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos”. Creo que ese tiempo ha llegado.

13.11.11

Entrevista A Cristóbal Jodorowsky en blog Plano creativo

En el fondo siempre debes ir hacia algo espiritual, acercarte a lo divino. Ponle el nombre que quieras, “taco”, por ejemplo. Lo importante es acercarte a la “dimensión taco”. Hay que quitarse de cuentos y aceptar la espiritualidad del ser humano en todas sus dimensiones. Estamos en otro siglo, ya no estamos en el XII.


4.11.11

Trece entrevistas a cineastas contemporáneos/Tatiana Lipkes



Entrevista a Lech Kowalski

¿Crees que los seres humanos pueden soportar fuertes dosis de realidad?

A mí no me interesa mucho la información, cuando estoy haciendo una película me preocupo más por los sentimientos. [...] Nosotros no queremos aceptar la información porque no podemos soportar la realidad de la guerra. Nada puede hacerse en relación a ella. Es una tragedia, aunque supongo que siempre ha sido así. Es el problema de nuestra realidad, no sabemos lo que es cierto, por eso es un buen momento para los documentales, es una forma de saber qué es lo que pasa. Una versión "real" de lo que pasa.

¿Cómo te sientes de que te clasifiquen como un cineasta underground?

Es algo extraño, al final he encontrado un mecanismo para hacer dinero con mis películas. Desde luego que para eso tuve que ir a Europa. En Francia, como tengo un estatus de cineasta underground, me dan dinero. Pero cada vez que alguien escribe algo de mí, la primera línea comienza: "El cineasta underground...". Eso ya no significa nada, no soy underground. Aquí estoy, existo. Lo underground es sólo acercamiento a la realidad que te permite a veces pensar fuera del sistema y trabajar con ello. Eso es todo.


Entrevista a Raya Martin

¿Qué tan importante es el silencio en el cine hoy en día?

Pienso que el silencio realmente profundo en el cine es como un intento de meditación. Cuando está bien hecho, uno puede llegar a tener algo así como una experiencia trascendental.


Entrevista a John Cameron Mitchell

¿Crees que la vida gira en torno al sexo?

No, no lo creo, porque la vida se trata de muchas otras cosas. El sexo es sólo un lenguaje con el que nos comunicamos. Usamos al sexo como una metáfora para otras cosas que se relacionan con la vida.

¿Crees en la monogamia?

Sí, pero no es para todos. Creo que es lo mejor para cierto tipo de pareja. Una relación abierta parece ser más difícil para dos hombres por la simple razón de que un tipo se puede quitar la ropa y no involucrarse emocionalmente. Aunque bueno, en realidad todos nos sentimos inseguros, los hombres y las mujeres, se necesita ser una pareja muy sabia para ser una pareja abierta.

¿Crees que la conexión sexual le abre la puerta al amor?

No. El sexo y el amor son dos cosas distintas. Ciertamente hay una estrecha relación entre ellas y generan muchas emociones, pero son asuntos completamente diferentes.


Mangos de Hacha, 2010: Ciudad de México

Skidproof view/Pablo Vargas Lugo


La llamada memoria eidética consiste en la capacidad que muestran muchos niños para conservar y reproducir con precisión imágenes anteriormente percibidas.





Acerca de Spiral Jetty, Roberth Smithson escribe: “El tamaño es determinante en un objeto pero su escala determina sus atributos artísticos. La ranura de una pared quebrada, observada en términos de escala y no de tamaño, podría ser renombrada como el Gran Cañón. Un cuarto podría estar adaptado para conllevar la inmensidad del sistema solar. La escala depende de la capacidad de estar consciente de las actualizaciones de la percepción. Cuando uno se niega a deslindar la escala del tamaño, se queda con un objeto o lenguaje que aparenta ser asertivo.”


Las pirámides son formas que inmediatamente provocan la sensación de que hay algo más allá. Y simplemente reconocerlo aplana la sensación de trascendencia, me gusta eso.



Cuando exotizamos algo es porque somos incapaces de entender su valor dentro de un contexto dado, un valor que puede ser totalmente práctico. Toma en cuenta, por ejemplo,  el enorme sombrero mexicano. Es un sombrero que otorga una gran cantidad de protección mientras se trabaja en el campo a mediodía; puede ser muy alto y puntiagudo, lo que ayuda a que la cabeza se mantenga fresca. Pero si lo usa una multitud de fanáticos del soccer en París se convierte en algo absurdo y exótico, es una figura en sí misma: “el sombrero mexicano”.  






Yo estoy interesado en este umbral donde las cosas oscilan entre lo meramente exótico o lo meramente utilitario, lo decorativo y lo trascendental. No creo que podamos abandonar el exotismo como resultado de culpas postcoloniales, porque creo que el exotismo ha entrado ya en el juego de espejos del mundo contemporáneo y ya no es privilegio de una cultura dominante que impone a las otras su idea de normalidad. 




El exotismo incita a la curiosidad, que es una importante herramienta intelectual, y señala lo no familiar y aunque finalmente se entienda la coherencia de lo que parece meramente pintoresco, también se conserva un sano sentimiento de distancia y al final queda la impresión de que el mundo sólo puede encogerse hasta cierto punto.





Por supuesto, los artistas y las instituciones artísticas han salido beneficiados por esta tendencia: viajamos más, vemos mucho y los gastos están pagados. De manera que hay una inclinación natural a encontrar un propósito más elevado en todo el asunto y tratar de hallar un espacio heroico para el arte dentro de la maquinaria de la globalización. Es como el turista urbano dando una vuelta rápida por la selva tropical y por un momento imaginándose a sí mismo como un Humboldt o un Livingstone . en este sentido uno podría ser tan escéptico hacia el artista trashumante como hacia un artista cualquiera.





La mente es histórica sólo en el sentido de que puede conceptuar un flujo de tiempo pero no puede asirlo ni darle sustancia. Sabe que la historia sucedió pero no puede aprehender la idea.




(Fragmentos de la conversación entre Sina Najafi y Pablo Vargas Lugo entre la Ciudad de México y Nueva York en agosto del 2004).






Turner, 2006: Madrid



La Colección Jumex financió esta instalación de Pablo Vargas Lugo en la Bienal de San Pablo. La pieza incluía más de 16.000 pirámides de diferentes tamaños. Debido al gran espacio de almacenamiento requerido para semejante pieza, la flota de las estructuras fue destruida. Skidproof view es el único registro completo de su existencia. 

2.9.11

Entrevista a Karina Roldán por Juan Pomponio (fragmentos)

Danza es poesía escrita con el cuerpo. Personifica el arrebato de una pasión, la loca bohemia de tantos seres viajando por el tiempo. Puntualiza sentimientos y emociones cuya visualización transcurre gracias a la anatomía encaminándose por el espacio, saltando en rimas constantes, rodando por el suelo los versos en acción. Un solo paso puede significar una sola palabra. Coreógrafa es una alquimista del movimiento narrativo. Una cuentista sin vocablos, escritora de la corporalidad. A la hora de montar una obra, los coreógrafos utilizamos el abecedario completo reuniendo el idioma del mundo en una sola lengua. Los metales combinan y penetramos en los desplazamientos junto a la música, cuando ella arrasa los oídos encendiendo candelas. Acentuando sentimientos sin expresiones verbales, tan sólo la eufonía del cuerpo escribiendo con tinta indeleble. El entorno donde se descubre la danza franquea la sinceridad anatómica y el lenguaje real cobra nuevas dimensiones. Un bailarín deviene traductor de historias relatadas en imágenes físicas, que lo llevarán a unir vías espirituales entre el público y él mismo. Allí, la poesía del movimiento sucede virtuosa. Los brazos se sacuden para abarcar la ilustración del amor. La poesía es danza llevada a cabo por la conjunción existente entre las bellas palabras. Ambas: poesía y danza, comunican al mundo, conmueven, acercan, construyen y liberan el aliento de la C r e a c i ó n.

(...)
ada mañana preparo mi anatomía admitiendo las estaciones, brindando todo el amor a mi cuerpo, un cuidado nutricional y una disciplina saludable para poder enseñar a través de él. Enseñar es otra misión y un don que profeso con amor. He dejado otras cosas en el camino, incluso tuve que elegir frente un hombre y fue ahí donde comprendí mucho más acerca del egoísmo. El amor, igual que el arte, no exige nada. Se trata de dar y dar, cimentando la libertad individual de ser quienes somos. Cumplir con uno mismo y compartir la vida con quien desee caminar a nuestro lado sin obligarnos a abandonar nada, tan solo acompañándonos en la hazaña de estar vivos. La disciplina física de la danza, al templar el cuerpo y el espíritu, nos enseña cuán fuerte es nuestro Ser y a ella nos entregamos en una relación marital. Es Amor y mi vocación también es amar a través de la danza.


(...)

Vivo, gozo y siento el erotismo en mi cuerpo sobre todo cuando la música está en concordancia con los movimientos coreográficos que voy creando y me dejo llevar por la sensibilidad y el acopio de los sentidos. Nada pienso. Todo lo experimento. Soy libre y mi espíritu se apasiona. Entran en conexión simultánea las sensaciones propias y del personaje. Suelo comparar el cataclismo artístico con el preludio de un encuentro amoroso, su florecer y el arribo a su cumbre. La piel explota declamando un idioma natural, humano y animal. Y el alma atesora para sí el minuto desquiciado, donde el cuerpo salvaje, orgásmico, se conmueve y la gloria desborda sacudiendo nuestra vida. Es estar en éxtasis, en la plenitud de lo femenino. 

(...)
Espero que el arte de la danza y todas las artes en general ayuden a levantar un mundo más sensible, de seres con conciencias iluminadas. Que el ser humano comprenda la lucha feroz que comenzó hace siglos atrás, por diferencias ideológicas y religiosas, y observe la destrucción a donde conduce su cruenta ambición. El poder, el dinero, la dominación existen por centurias. Quizás sea una utopía de mi parte creer que los artistas somos capaces de cambiar el mundo, uniendo, trasmitiendo cultura, creando todo el tiempo, elevando los sentidos hacia la energía transformadora del AMOR. Es posible lograrlo. Desde el albor en un campo sembrado, hasta la tarea hecha en soledad. Somos seres únicos y no deberíamos permitir que nos anulen el pensamiento ni las capacidades de obrar e inventiva. El amor por nuestro arte comienza desde que bajamos los pies descalzos de la cama y vamos en busca de la vida y ella viene por nosotros. Hace unos días les hice a mis alumnas ésta pregunta: -¿Ustedes saben qué separa la vida de la muerte? Tan solo un instante…- Así me muevo, por instantes y espero que cada día lo vivamos y disfrutemos como si fuese el instante final, la cumbre escénica, el telón que pronto desciende, los brillos que se consumen. El esplendor de un sol individual que se oculta a la hora precisa en que la luna asoma su luminosidad y las emociones nocturnas endulzan el día que concluye. Descansan las fuerzas que se adormecen para recomenzar el ciclo y conducirnos nuevamente hacia el sendero del Amor.

(...)
¿Cuándo surge la necesidad de llevar la metáfora de la danza hacia el camino de las letras?

Fueron mis entrañas las que me sacudieron. Me convertí en una especie de cronista de vuelos terrenales, cuando era necesario relatar a las alumnas mucho más acerca de la vida de aquellos personajes que abordarían en cada interpretación. Cuando en los montajes de mis series coreográficas precisé volcar, en textos depurados, lo que acompañaba descriptivamente a las secuencias ya originadas. Al crear la obra poseo una personalidad que se aleja de toda censura, tabú, restricción o juicio de valor y esa corporalidad, desplazada de las épocas, es quien se ocupa de percutir determinadas zonas íntimas, encauzando también mi mano hacia las letras. Adoro narrar la transmutación lograda en tantas individualidades que se instruyen a través de mis enseñanzas. Expresarme en un lenguaje escrito fue el modo en que desde niña también ponía en contacto las emociones en el reflejo del papel. Exteriorizaba sensaciones intuitivas, evocaba sentimientos. Escribo con la misma concentración con que elaboro una coreografía. Siento idénticos trances donde renuncio a lo material experimentando el vacío de mi mente. Todo baja desde algún sitio, y el milagro de la inspiración se presenta a la luz.


http://sub-urbano.com/

25.3.11

Entrevista a Natalia Litvinova en Revista Ping-Pong




Revista Ping Pong- Como abandonaste Bielorrusia con apenas diez años, sentimos que tu infancia pertenece a Rusia.  ¿Cómo fue llegar a Buenos Aires?

Natalia Litvinova - Esta pregunta que me haces es la que traté de responder con mi poesía, por suerte nacieron más preguntas que respuestas. Cuando hago traducciones y leo y escribo en ruso algo inexplicable vibra en mi, y sé que no es algo que adquirí o elaboré ahora,  viene del mundo de la infancia.
Al llegar a Buenos Aires comprendí lo que era perder. Empecé a imaginar cómo será la vida de aquellas personas que tal vez no volvería a ver.  No queriendo llegar, así fue llegar a los 10 años.


Revista Ping Pong -¿Qué relación tiene este desplazamiento con tu poesía?

Natalia Litvinova - La relación que tiene este desplazamiento con mi poesía es que lo tuve que nombrar, escribir, contar. Es una paradoja, para alejarme de lo que ya estaba lejos tuve que darle finalmente un lugar fijo, el libro.

Revista Ping Pong- Alguien descubre/que los desaparecidos/usan mi rostro. Ese  poema  se titula Máscara y hace pensar en las traducciones de poetas muertos que recopilas en Preguntale al señor de la noche qué noche es esta.

Natalia Litvinova - Es una interesante observación porque realmente el verso que remarcas tiene que ver con esos poetas muertos tan vivos para mi y con el diálogo que mantengo con ellos al traducirlos y al leerlos. Lo que evoco, lo que leo, necesito, busco, me revela mi rostro, el suyo.
También ese verso describe mi intención de develar mi migración, el estar en el no lugar, y lo hago con el poema porque no podría hacerlo de otra forma.

Revista Ping Pong- ¿Dónde consigues el material para las traducciones? ¿Qué razones te llevan a seleccionar un poema para traducirlo?

Natalia Litvinova - Gracias a que mi madre armó una valija llena de libros en vez de otras cosas, ahora tengo muchas obras en ruso de poetas que no están traducidos al español, también conseguí  libros muy valiosos a través de gente que conocí de la vieja colonia rusa.
Particularmente me interesan los poetas no traducidos al español, me fijo mucho en eso a la hora de seleccionar un poema aunque también tengo a mis preferidos, a los que suelo volver como  S. Esenin,  O. Mandelstam, Brodsky,  y ahora  también V. Jodasevich.
Abrí  el blog de traducciones justamente porque leía todos esos poemas en ruso, maravillosos, y no los podía compartir con nadie. Un día me dije: es un aporte importante, tengo que traducirlos.

Revista Ping Pong- ¿Consideras que hay una buena tradición de traducciones de poesía rusa al español?
Natalia Litvinova - Hay traducciones con las que no estoy de acuerdo pero también hay numerosas traducciones excepcionales para destacar como las de Irina Bogdachevski y de Selma Ancira.
  
Revista Ping Pong-  ¿Has traducido poetas inéditos al español?
Natalia Litvinova - Si, a Vladislav Jodasevish, algunas críticas y pensamientos de Inokenti Annensky y sus poemas, él está traducido al español pero muy poco. Al cubofuturista Nikolay Zabolotsky, sé que también hay algunos poemas de él traducidos, Guennadiy Shpalikov, la enigmática Cherubina de Gabriak, Evgeny Vinokurov, Vadim Shershenevich.

Revista Ping Pong-  De los poemas que ya han sido traducidos. ¿Por qué volverlos a traducir? ¿Crees que las traducciones pueden caducar? ¿En qué se distinguen tus traducciones?

Natalia Litvinova - En mi caso no es por una cuestión de caducidad, cada ser humano posee un idioma único, su versión o traducción de un poema es un nuevo y rico aporte que servirá para comparar, discutir y completar. He leído traducciones muy buenas y traducciones muy malas, aprendí de los aciertos de las versiones buenas y de los errores de las versiones malas. Uno vuelve para dejar su invisible huella en la traducción.

 Revista Ping Pong- En cuanto al abordaje de la traducción, ¿estás adscrita a una escuela o a una tendencia? ¿Puedes explicarnos tu método?

Natalia Litvinova - Cuando mis ojos se posan sobre la foto del poeta, comienza la traducción. Haber leído a los poetas y narradores clásicos rusos me ayuda mucho a traducir serenamente un poema cargado de palabras o expresiones rusas que ya no se suelen usar. Leo varias veces el poema en voz alta, para reconocer su ritmo e intuir si esa música podrá o no ser trasladada al español. También leerlo varias veces ayuda a que la traducción no resulte tosca, me refiero a que no resulte mecánica, de versos que no vieron la cara del verso que le seguía. Hago la traducción cuando reconozco el vientre, el ombligo del poema, el lugar por donde pasa lo que lo nutre.

Revista Ping Pong-  Notamos que en Preguntale al señor de la noche qué noche es esta hay mucha traducción de poesía Acmeísta. ¿Es por cierta particularidad o consideras que ellos siguen diciéndonos cosas importantes en esta época?

Natalia Litvinova - Al principio el blog era un sutil homenaje a los acmeístas, estaré eternamente enamorada de ellos por la fuerza abrasadora de sus obras. Personalmente me cautiva su legado, la soledad y la fuerza de A. Ajmátova, el compromiso, la metáfora esencial y simple y las marcas del tiempo en O. Mandelstam.

Revista Ping Pong- ¿Cómo ves tu obra de poeta con relación a tu obra de traductora? ¿La creación inspira a la traducción o la creación a la traducción?

Natalia Litvinova - No durante el proceso de escritura de mi libro, sino durante el proceso de corrección me di cuenta de la influencia de los poetas rusos y de las traducciones en mi obra. Es muy interesante poder contar con eso a la hora de escribir,  para usarlo como un recurso y también para saber cuándo alejarme para que aflore con más fuerza mi propia voz.

Revista Ping Pong- Junot Diaz en una entrevista dijo, haciendo referencia a El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, que  para él el ingles era Doctor Jekyll y que el español era Mr. Hyde. ¿Para ti cómo es esa relación con el ruso y el español?   

Natalia Litvinova - Es una agitada relación la de Junot. En mi caso creo que es amena.  La podría describir con la foto del encuentro entre Chejov y Tolstoi, donde Chejov está de traje sentado junto a Tolstoi vestido de una manera semi-campesina, gran sombrero blanco y unas altas botas de cuero. El ruso, o el español, podría ser cualquiera de estos dos personajes, porque ninguno se sentó junto al otro para intimidar ni para transformar, sino para mirarse a los ojos, corroborar su existencia, intercambiar puntos de vista.

Revista Ping Pong- Como Brodsky o Nabokov, ¿traducirías tus textos a otro idioma?

Natalia Litvinova - Jugué a traducir mis poemas rusos al español, y mis poemas en español al ruso. Disfruté del resultado pero no del proceso. Prefiero que lo haga otro y que yo pueda sorprenderme al detectar su huella.

Revista Ping Pong- En el poema Aullar como quién escribes: Volver en ruso no es lo mismo que en castellano / y volver en los dos idiomas – doblemente imposible. Puedes referirte a esa relación que mantienes con esas lenguas tan distintas cuando te sientas a escribir.  

Natalia Litvinova - En ese poema digo que volver sería caer en la guarida de lobos. En definitiva, un peligro. Ninguno de los dos idiomas me hará volver. Ambos, afortunadamente, me hacen viajar. La sensación de no pertenecer es mi pasaje hacia el español y hacia mi lengua materna. Puedo recorrer mis poemas escritos en ambos idiomas como quien asombrado va al lugar soñado y descubre detalles y sombras.

Revista Ping Pong- ¿Podrías hablarnos de tu libro Esteparia publicado el año pasado?
Natalia Litvinova - Los poemas de Esteparia, como bien lo describió Javier Galarza en el prólogo, indagan sobre el exilio, la morada, el idioma de mi lengua. Es el juego de acercarme a mi infancia y de alejarme. También hay poemas de amor, un amor agrietado. Hay un poema escrito en ruso sin traducir, está desnudo, fue mi forma de decirle al lector: así como ustedes caen en mi poema en ruso, yo caí en el idioma español.

Revista Ping Pong- ¿Qué diferencias estableces entre lo que publicas en el blog y lo que publicas en un libro?

Natalia Litvinova - En mi blog publico el esqueleto del poema, o el poema ya avanzado. En el libro ese poema está bien nutrido, trabajado, dialogado. El blog es una especie de borrador divertido donde no se ven los manchones ni las tachaduras, es a donde vuelvo para corroborar que el trabajo minucioso y la corrección han dado sus frutos.

Revista Ping Pong- De la poesía argentina y latinoamericana, ¿quiénes son tus referentes inmediatos?

Natalia Litvinova - Puedo responderte a quiénes estoy leyendo y me inspiran, quizás nombre a alguno no latinoamericano: Edgar Bayley, Roberto Juarroz,  Eugenio Montale, César Vallejo, Miguel Ángel Bustos.



Natalia Litvinova (Gómel, Bielorrusia, 1986) Reside en Buenos Aires, Argentina.  Traduce a los poetas rusos. En el 2010 publicó un libro de poemas, Esteparia (Ediciones del Dock),  tradujo la antología de la poeta Shajriza Bogatyreva, Rumbo a Karachay, (Editora Casa Refugio Citlaltépetl A.C. y Bonobos Editores 2011) y está preparando su segundo libro de poemas. Lleva el blog:  www.ciclopaenlabocadeunmudo.blogspot.com  y un blog donde publica sus traducciones: www.animalesenbruto.blogspot.com

24.1.11

Noam Chomsky (entrevista)



El socialismo de ayer y de siempre
El término “socialismo” se ha convertido en un comodín confuso que cualquiera puede usar a su antojo. Usted incluso ha dicho que todos los países que se han llamado socialistas han sido en realidad antisocialistas. Si es así, ¿qué significa socialismo hoy?

Cuando la gente habla de socialismo sobre todo habla del control estatal de la producción y los recursos naturales. A eso se le puede llamar como sea, pero no es lo que el socialismo ha significado por tradición. Hay muchas versiones del socialismo pero todas tienen en común un valor central: quienes producen deben tener el control de la producción. Los trabajadores deben controlar las fábricas, los campesinos deben controlar las tierras que trabajan y también sus comunidades. El socialismo visto así es una forma extrema de democracia. Pero, en realidad, no hay nada parecido en los países llamados socialistas. De hecho, los bolcheviques, que eran el ala derecha de los socialistas, tomaron el poder en 1917 estableciendo el patrón de lo que seguiría, y se movieron rápidamente para eliminar las genuinas formas de socialismo que habían sido ensayadas antes y constituían el fermento de los soviets, verbigracia los consejos fabriles o la actividad revolucionaria de las sociedades agrarias. Estas formas fueron debilitadas y velozmente desmanteladas hasta que prácticamente no pudieron funcionar. La Asamblea Constituyente fue eliminada porque habría transferido poder a las bases sociales campesinas y trabajadoras, cosa que a los bolcheviques no les interesaba y, de hecho, fue la razón por la que crearon los “ejércitos del trabajo”, sometidos al mandato del líder. Y esto es lo opuesto al socialismo. Los bolcheviques nacionalizaron las industrias y los recursos. En ese sentido, eliminaron el capital privado y eso generó una visión muy negativa del socialismo. Ahora bien, ellos tuvieron sus razones y la principal era la peligrosa situación internacional. Habían sido invadidos por Occidente y basaban sus medidas en principios y concepciones del marxismo, aunque en este caso eran concepciones que Marx mismo no sostuvo. La supuesta idea marxista era que un país no puede llegar al socialismo sin atravesar determinadas etapas, la primera de las cuales es la industrialización; luego vendría la organización del proletariado, que tomaría los asuntos en sus propias manos para establecer una dictadura. Rusia difería en ése y otros aspectos: era una sociedad campesina atrasada, básicamente una sociedad colonial, aunque inusualmente poderosa y con una gran fuerza militar, incluso bajo los zares. Además, había desarrollo en ciertos campos y una élite cultivada y sofisticada. Esta combinación no es extraña. Solo hay que fijarse en América Latina, donde sucede lo mismo y hay una élite con una rica tradición cultural. Los soviets querían industrializar a Rusia y, dadas sus circunstancias, pensaron que lo harían a través de un liderazgo autoritario. De esta manera implementaron casi toda la estructura en la que más tarde se produjeron las monstruosidades de Stalin. Los otros países llamados socialistas adoptaron variantes de estas estructuras, aunque hubo diferencias como en la China de Mao.      

Diferencias que no hicieron el socialismo de Mao menos sangriento que el de Stalin.

No menos sangriento, es cierto. Pero si te fijas notarás que la caracterización de China en Occidente no es correcta. Los economistas modernos señalan que el avance radical del tren económico chino solo ha sido posible porque está montado sobre los sólidos rieles de Mao. Eso lo demuestra el Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, en un estudio cuya primera parte ha sido muy elogiada, al tiempo que la segunda es prácticamente inmencionable en Occidente porque compara China con India entre 1947 y 1979, lo que tiene sentido pues en el 47 ambos países se independizaron y el 79 fue el año del gran viraje de la reforma económica china. Al estudiar la mortalidad durante la hambruna de 1958, Sen la llamó una hambruna política. No porque hubiera un propósito deliberado de causarla, sino porque el sistema totalitario era tal que la información acerca de lo que estaba pasando no llegaba a los centros de decisión y cuando lo supieron ya era demasiado tarde. En ese sentido, se trató de un crimen político.   Pero incluso contando esos treinta millones de víctimas, sucede que en India murieron cien millones de personas por la hambruna, simplemente porque el capitalismo democráctico de ese país no instituyó las reformas sociales que previnieran ese desastre, como lo hizo China con los sistemas rurales, los médicos de a pie y otros programas. Eso, a fin de cuentas, hizo una diferencia de setenta millones de víctimas. En palabras de Sen, India puso tantos esqueletos en el clóset cada ocho años como lo hizo China en el período del gran salto hacia adelante, su mayor vergüenza. Durante la revolución cultural también se cometieron muchas atrocidades pero, al parecer, las condiciones generales en las áreas rurales también mejoraron. Así que es una historia ambivalente. 

¿Cree usted que valió la pena la experiencia en términos históricos?
No puedo sacar conclusiones de unas pocas conversaciones, pero de vez en cuando oigo gente muy crítica con Mao que cuenta cómo en su gobierno se asesinó a mucha gente de forma sangrienta. Así que es un asunto complejo. Lo que no admite discusión es lo que pasó en la India capitalista y democrática en el mismo período. Sin embargo, a la hora de juzgar estos hechos siempre usamos un doble estándar. Si comparas a nivel mundial, verás que los errores y las matanzas de la democracia capitalista son colosales, pero no los contamos.
Volvamos al centro de la cuestión. ¿De qué hablamos cuando hablamos de socialismo?
En esencia, el socialismo es lo que tradicionalmente fue. Los productores, que son la mayoría de la población, deberían tener el control sobre la producción. Pero cuando hablo de productores no me refiero solamente a los trabajadores de las fábricas. Un productor puede ser un ingeniero de programación o un profesor universitario.Y, en realidad, la universidad es la única institución que se aproxima a esta idea según la cual los productores controlan lo que ellos producen. De modo que ellos deben controlar cualquiera que sea el aparato de producción en el cual operan. Deberían tomar las decisiones y lo mismo debería decirse de la comunidad en cuanto al control de su propio funcionamiento. Estas concepciones del marxismo coinciden en gran medida con el anarcosindicalismo. De hecho, hubo levantamientos obreros cuyas luchas antitotalitarias derivaron del modelo anarcosindicalista, como es el caso del sindicato Solidaridad en Polonia. La revolución húngara también surgió de un movimiento con estas características. Es algo que pasa de manera automática cuando la gente trata de derrocar a los amos. Ésos son los elementos centrales del socialismo. Pero el socialismo existente ni se aproxima a esos elementos. De hecho, es casi justamente lo opuesto. ¡En Estados Unidos hay más control de los trabajadores sobre la producción que en Rusia!
El punto es que su concepción se aleja del concepto tradicional de clase trabajadora y quienes la representan. También les resta poder a instituciones tradicionales como el Estado, que históricamente se ha proclamado agente principal del socialismo.
Sí, eso es válido para el socialismo existente, es decir, un tipo de socialismo que prácticamente no se puede distinguir del capitalismo de Estado. Para entenderlo conviene analizar el caso de Estados Unidos, reconocido como la sociedad capitalista por excelencia. ¡Y no es para nada una sociedad capitalista en el sentido tradicional!
¿Cómo llegó este país a ser la sociedad más rica y avanzada? Pues bien, había economistas como Adam Smith que aconsejaban en su época a Estados Unidos. ¿Qué tipo de consejos le daban? Los mismos que le ofrecen el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional a América Latina. Smith le aconsejó al gobierno estadounidense profundizar sus ventajas comparativas. Ustedes son buenos en agricultura y exportando pieles, afirmaba. No traten de competir con bienes acabados, porque en eso Inglaterra es mucho más eficiente. Así que para alcanzar la eficiencia total, deben exportar en el sector primario y comprar los bienes industriales de Inglaterra. También le aconsejó al gobierno no monopolizar los recursos naturales. Eso no era un asunto despreciable si recordamos que el petróleo del siglo XIX fue el algodón, que era el núcleo de la revolución industrial. Estados Unidos producía una gran parte del algodón mundial y Smith decía que no lo monopolizaran porque era económicamente perjudicial. En lugar de eso, Estados Unidos subió enormemente los impuestos a los textiles británicos y así pudo arrancar con su propia industria textil, que es la forma original de comenzar la industrialización. Más tarde bloqueó la industria metalúrgica británica, muy superior a la nuestra para entonces. El gobierno incluso trató de monopolizar el algodón y estuvo a punto de lograrlo. En el Congreso se decía: “Si podemos acaparar el algodón, pondremos a Gran Bretaña de rodillas”. El ejemplo muestra a las claras que el desarrollo de este país no fue un proceso capitalista. Y eso se mantiene hasta hoy en día con internet y los computadores. En conclusión, Estados Unidos es tan capitalista como Rusia socialista.                                                                                                                                                                              
Ahora bien: las categorías socialismo y capitalismo son armas ideológicas, no términos descriptivos, aunque ciertamente hay muchas diferencias entre la versión soviética del capitalismo de Estado y la versión estadounidense. Pero ninguna de las dos se aproxima a los términos con que se les identifica en la guerra ideológica. Y si nos ponemos a examinar, uno de los pocos lugares que aplica el término capitalismo es América Latina, donde se impuso en una versión neoliberal que sigue de cerca las líneas de Adam Smith. ¡Solo imaginemos lo que habría pasado si Estados Unidos hubiese seguido esas reglas! El neoliberalismo se creó para ser impuesto en el tercer mundo. No es nada nuevo: esas ideas provienen de los modelos económicos creados para sojuzgar a las colonias. 
Esperanzas latinoamericanas
Usted ha señalado que América Latina ha desafiado la hegemonía de Estados Unidos y las instituciones financieras globales que han demorado el avance democrático en la región. Es decir que los latinoamericanos, según sus palabras, nos encontramos en una suerte de momento postneoliberal. ¿Por qué cree usted que el futuro puede forjarse en América Latina?

No creo que América Latina sea la utopía. Lo que digo es que ha comenzado a emerger de una historia muy dura hacia un estadio en el que tiene algunas posibilidades. Eso no la convierte en utopía. En los últimos doscientos años, América Latina ha tratado muchas veces de salir adelante pero no ha podido hacerlo debido a tres problemas. Primero por la falta de integración entre los países, pues incluso el sistema vial es diferente entre unos y otros. También porque los países han estado orientados hacia poderes imperiales casi en todo sentido, desde los bancos en los que la gente invierte su dinero hasta las universidades adonde envían a sus hijos. Tal dependencia se está dejando atrás y se han adoptado medidas firmes en pos de la integración. El último ejemplo es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), creada en febrero de 2010 con todos los países de América excepto Estados Unidos y Canadá, un proyecto simbólicamente significativo y potencialmente importante. Si esa organización adquiere algunas funciones reales en la integración, será comparable con otras iniciativas como Unasur, el Banco del Sur o Mercosur… A mis ojos, la integración es un prerrequisito para la independencia. 

El segundo problema es interno. Todos los países de América Latina tienen una estructura social horrenda en la cual hay un pequeño sector de la población, mayoritariamente blanco, que es extremadamente rico y está rodeado de una enorme miseria. Eso no ha sido solucionado, pero al menos ahora es tenido en cuenta. Los programas sociales de Lula da Silva no son la solución, pero son un avance. Lo mismo sucede con las misiones en Venezuela. El tercer punto es el surgimiento de los movimientos indígenas. Sabemos que esos movimientos son un arma de doble filo. Por ejemplo en Ecuador, donde los indígenas preguntan por qué deben renunciar a su forma de vida para que los conductores puedan congestionar las calles de Nueva York, o en Colombia, donde inquieren por qué deben sacrificar sus hábitats por la minería. Aunque tiendo a simpatizar con esas preguntas, sé que no son cuestiones triviales. Un país tiene recursos y debe poder usarlos. El problema es cómo conseguir que se usen en beneficio de la población, tratando de generar la menor destrucción posible del medio ambiente y evitando que los beneficios vayan exclusivamente a los inversionistas internacionales o a los ricos locales. Al menos estos problemas se abordan ahora de una manera diferente que en el pasado, cuando cada vez que alguien reclamaba era aplastado. Otro elemento fundamental es que hay una relación sur-sur que antes no existía. Como prueba, China es hoy uno de los mayores inversionistas en la región, superando, en lugares ricos en recursos, a Estados Unidos. Si examinas en retrospectiva la política exterior de Estados Unidos, verás que el control de América Latina ha sido casi un dogma. En el Consejo de Relaciones Exteriores era común creer que si no se controlaba a América Latina no se podía controlar al mundo. Bueno, ya no la controlan. El ejemplo más notorio es Brasil. Brasil y Turquía, otro país que ha escapado del control norteamericano, se aliaron para negociar un tratado nuclear con Irán. Obama lo vio con reticencia, pero aun así lo hicieron. Pasa también en otras partes, porque el control mundial de Estados Unidos está declinando y América Latina es una pieza de importancia. Eso le abre a la región posibilidades que antes no tenía ¿Cómo manejará esas posibilidades? Aún no está claro.
¿Qué riesgos y desafíos ve usted cuando piensa en las esperanzas latinoamericanas?
El riesgo es que las estructuras que han impedido el desarrollo de las sociedades latinoamericanas aún existen. Los caudillos y el caudillismo, por ejemplo. O el hecho de que el desarrollo actual siga basado en la extracción de materias primas. Incluso en Chile, que es considerado la joya de la corona, la economía sigue dependiendo del cobre y en general sigue sujeta a una determinante geográfica que la lleva a producir frutas y vinos para el mercado norteamericano. Aparte de eso, no parece haber un esfuerzo claro y consistente para superar el sistema tradicional. La economía de Brasil también depende de materias primas extraídas para Rusia y China, si bien el país cuenta con un aparato industrial importante. El otro problema es introducir y consolidar una democracia funcional en estos países, que permita superar la tremenda pobreza y ayude a que la población participe política y socialmente.
Ya que usted menciona los problemas que trae el caudillismo al sistema democrático, me gustaría conocer su opinión actual sobre Venezuela. ¿Cuál es su apreciación del socialismo del siglo xxi y de Hugo Chávez como líder? 
Venezuela es una historia mixta. Algunas de las políticas públicas, como las misiones, me parece que tienen sentido. Ha habido una importante reducción de la pobreza, que ahora podría estar creciendo de nuevo. Además, el hecho de haber podido vencer el golpe militar y una gran huelga capitalista del sector industrial y empresarial me parece un avance significativo. Hay grandes problemas de violencia criminal, corrupción y control autoritario que deben ser confrontados y abordados. Esto sucede en el marco de iniciativas internacionales muy constructivas como Petrocaribe y el Banco del Sur. De modo que hay cosas positivas, pero también hay peligros.
Quisiera pedirle que hable un poco más de los peligros, ya que se refiere a importantes aspectos del sistema democrático.
Sé que son temas importantes, pero no los conozco y prefiero no entrar en materias de las que no sé. Hay problemas de fondo que deben ser confrontados, como ya dije. En Bolivia ha habido cambios sustanciales impulsados de abajo hacia arriba de la estructura social. En Venezuela los cambios han sido guiados desde arriba. Los cambios que se imponen desde arriba son inherentemente peligrosos, nadie lo duda. De modo que es necesario moverse hacia situaciones en las cuales las misiones, las cooperativas y otros programas sociales tengan una autoridad real y no solo la que les confiere el gobierno. Teóricamente Chávez lo piensa así, pero ese pensamiento tiene que hacerse realidad.
Usted ha mostrado una preocupación constante por Colombia. ¿Qué piensa del legado de Álvaro Uribe y del nuevo gobierno de Juan Manuel Santos?
Cuando estuve en Colombia, hace algunos meses, la Defensoría me llevó a visitar algunos pueblitos aislados y peligrosos cercanos a La Vega, en el Cauca. Fui porque los habitantes de la región dedicaron un bosque a la memoria de mi difunta esposa, Carol. Allí los pobladores estaban tratando de bloquear los esfuerzos de compañías mineras que con su explotación arbitraria han contaminado las fuentes de agua. Por ejemplo, y esto es algo que yo no sabía, aparentemente el gobierno está tratando de privatizar el agua. Y lo hace tomando en cuenta la lección que dejó el fiasco de Bolivia. Es decir, no como un esfuerzo a nivel nacional, sino en pequeñas zonas, aislando a las comunidades y anulando su capacidad de acción conjunta. Contra eso, la gente de muchas de las comunidades que visité se está organizando y tiene programas hidrológicos muy sofisticados, principalmente para resistir la privatización así como la destrucción de los bosques vírgenes. Es una tendencia alrededor del mundo resistir la presión de las compañías multinacionales. Que puedan lograrlo, está por verse. Al mismo tiempo, la gente de la Defensoría me comentó que ha resurgido la violencia, en parte por la acción de las Farc, lo que ha producido una respuesta militar y paramilitar. El padre Javier Giraldo, una persona increíble, estaba con nosotros investigando para un libro sobre lo que ha pasado con las comunidades de paz como San José y Apartadó que, tal vez sepas, han sido atacadas e intimidadas por largo tiempo. Incluso la última vez que estuve allí hace algunos años, San José, que es la más grande, estaba sitiada. La situación ha empeorado, con lo que virtualmente se han eliminado estas islas de paz. Me parece que eso no luce bien.                                                                                                                                           Para volver a tu pregunta, los grupos de derechos humanos con los que hablé esperan que con Santos haya un relajamiento. Esto no lo puedo asegurar porque proviene de una fuente secundaria, pero la esperanza es que aunque Santos continúe aplicando algunas políticas de Uribe, se supone que por su clase social –él es un oligarca mientras Uribe viene de una clase media antioqueña– y porque no necesita las conexiones soterradas con el paramilitarismo y el narcotráfico que hubo en el gobierno uribista, será menos brutal en materia de derechos humanos y más abierto al diálogo.
Bueno, Santos no ha sido más flexible, al menos con las guerrillas. Ahí tenemos la aniquilación del Mono Jojoy, nada menos que el jefe militar de las Farc. Sin embargo, pareciera moverse todavía dentro del marco institucional.

Luce entonces como que debería buscar algún tipo de arreglo político con las Farc.
¿Cuál puede ser el rol de Colombia en la dinámica regional de América Latina?
A este respecto, me parece que la objeción de la Corte al acuerdo sobre las bases militares estadounidenses puede ser significativa. Ese acuerdo irritó a varios países. Con la excepción de Alan García, la oposición fue general e incluso Unasur hizo un pronunciamiento en contra. No se objetaron las implicaciones nacionales del acuerdo, sino sus aspectos extraterritoriales, es decir, el hecho de que Estados Unidos quisiera usar las bases para recoger información y hacer labores de vigilancia. Ésa es la parte que los países de la región sintieron amenazante, aunque no aparecía de forma explícita sino que era la interpretación hecha por Estados Unidos. Si el punto es totalmente retirado, creo que ayudará a Colombia a estar más integrada a Suramérica y, por supuesto, será un paso importante para dejar por fuera la intervención de fuerzas militares estadounidenses en la región pues, salvo aquellas, las únicas fuerzas con características extraterritoriales están actualmente en Honduras.
Aprovechando que ha tocado un tema controversial, quisiera preguntarle cuál es el estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
Latinoamérica se está moviendo hacia algún tipo de integración, lo cual, como he dicho, es el prerrequisito para la independencia real. Esto es muy importante porque es la primera vez, en cinco siglos, que se dan tales condiciones. No sé si llegue a trascender, pero me parece que si la Celac se transforma en algo más que un proyecto en el papel, puede ser muy positivo. Lo mismo puede decirse de la propuesta de descriminalizar algunas drogas llevada a cabo por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Ernesto Zedillo, Fernando Henrique Cardoso y César Gaviria. Si América Latina coincide en salir de esa guerra destructiva contra las drogas, podría haber un avance importante en ese terreno. Por supuesto que eso implicaría un gran esfuerzo educativo en Estados Unidos. Para dar un ejemplo, repito algo que escuché esta mañana en la National Public Radio mientras manejaba hacia acá. Discutían lo que sucede en México y las declaraciones de Hillary Clinton sobre una insurgencia que amenaza a Estados Unidos. Había un puñado de expertos en el tema. Era muy interesante oírlos, pero no mencionaron las únicas tres cosas que realmente importan. Primero: que las armas de los narcos mexicanos llegan desde Estados Unidos. Segundo: no se concentraron, aunque lo refirieron de pasada, en que la demanda proviene de Estados Unidos. Y tercero: se les olvidó decir que los acuerdos de libre comercio son un gran lío, en particular el tlc con Canadá y México, pues han empujado a los campesinos fuera de su tierra y desplazado cultivos como el maíz para la producción de opio. Pocas semanas atrás estuve en México y gente ligada al periódico La Jornada me comentó que hay grandes áreas al norte dedicadas a la producción, zonas incluso vigiladas por militares. El asunto de fondo es que, al parecer, un 25% de la economía mexicana depende de los narcos. Otro tanto depende de las remesas que llegan del exterior, lo que quiere decir que la economía productiva y funcional se ha reducido. Incluso las maquiladoras multinacionales, que no se ajustan a los patrones nacionales de la economía productiva, se están yendo del país debido a la competencia de China. Nada de eso se mencionó en el programa radial, así que la percepción del fenómeno que tenemos los estadounidenses es muy limitada. 
Por otro lado, según varios estudios económicos, el declive de la calidad de vida bajo el mandato del presidente Calderón es terrible. No hablo solo de los niveles de nutrición, sino de la caída de los salarios. Eso también es crucial para entender el avance de la economía de las drogas. En el World Economic Forum se ha discutido otro fenómeno derivado: la paradoja de que en un país con ese tipo de violencia la bolsa se encuentre por los cielos, y haya alcanzado hace poco máximos históricos. En realidad, eso habla de dos Méxicos, uno rico y otro pobre. No hay nada paradójico al respecto. Es algo que viene sucediendo desde que las reformas neoliberales de los ochenta dividieron el país. El número de billonarios ha aumentado casi tan rápido como la tasa de pobreza. Así se explica el fenómeno de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, y se entiende que a la bolsa le esté yendo bien, porque los inversionistas estadounidenses asumen que a los sectores privatizados, a los billonarios y a los narcos les seguirá yendo bien. Mientras tanto la población colapsa. 
Encontrar soluciones para esos problemas exige reconocer que existen, y eso no lo vemos. Así que tenemos por delante un largo camino por recorrer.

Esperanza versus catástrofe
Y ese camino parece aún más largo si tomamos en cuenta las nuevas leyes migratorias que criminalizan a los inmigrantes.

Por no hablar de lo que se nos viene con el Tea Party en el Congreso. No sé hasta qué punto sigues a estos tipos. No se puede ir más a la derecha porque será autodestructivo. Es como si el país fuera asaltado por un grupo de lunáticos.
Condoleezza Rice afirma que es saludable para el país tener este tipo de debates.

¡Ésa es su posición! Bueno, olvidémonos entonces de la guerra contra las drogas y el armamentismo y hablemos del Tea Party. Actualmente, casi la totalidad del partido republicano piensa que el ser humano no tiene que ver con el calentamiento global. Pensar así es una pena de muerte para la especie. Si Estados Unidos no hace nada y si el partido republicano decide que todos esos liberales y científicos que buscan becas para estudiar el fenómeno se olviden del dinero, podemos ir diciéndonos adiós. En el caso de la crisis financiera, tiene cierto sentido que las grandes corporaciones ignoren el riesgo sistémico, aunque los economistas saben que ignorarlo conduce a que las crisis se hagan más frecuentes. Ésas son ineficiencias fundamentales del mercado. Cualquier economista aprende en los primeros cursos que las transacciones del mercado ignoran los factores externos casi por necesidad. Si alguien trata de calcular su impacto quedará fuera del negocio porque los competidores no lo harán. Así que es prácticamente una necesidad institucional del sistema de mercado. En el caso de las crisis financieras, podemos decir “bueno, está el gobierno para darnos auxilio financiero”. Pero cuando esos ejecutivos decidan ignorar las externalidades de la destrucción climática no habrá nadie para echarles un salvavidas. La fragilidad de la especie no es un factor por el que puedas pedir auxilio financiero.
Ya que entramos al tema de la supervivencia, ¿cómo abordar entonces la crisis civilizatoria en la que nos encontramos?

¡No es una pregunta pequeña!
Por favor denos solo una conferencia de cinco minutos…
Algún gran cambio tiene que ocurrir en Estados Unidos.
¿Es Estados Unidos el protagonista principal? ¿Por qué?

Tiene que serlo. Somos de lejos el país más rico, más poderoso y el que ocasiona más daños a la naturaleza. Y si no hacemos nada aquí, lo que pueda hacer Europa será de ayuda pero no hará gran diferencia. Los países emergentes no harán mucho porque necesitan impulsar su crecimiento. China, de hecho, está haciendo más que Estados Unidos. Cuando Texas quiso montar unos molinos para energía eólica tuvo que ir a buscarlos a China. ¿Qué pasó? El gobierno norteamericano bloqueó la iniciativa. La inversión verde de Estados Unidos en China es más alta que la que hace en su propio territorio y en Europa. La razón es simple. El gobierno estadounidense se queja de China en la Organización Mundial de Comercio. Pero aquí es responsable de desarrollar la estructura de inversiones verdes y no lo ha hecho. Lo deja en manos de inversionistas privados que no lo harán tampoco porque en China lo pueden hacer por mucho menos dinero. Es chocante. El gobierno de Obama está amenazando a China con echarle encima a la omc por hacer exactamente lo que nosotros deberíamos hacer: una política industrial, dirigida por el Estado, claro está, para crear las bases de una economía sustentable. Eso tenemos que pararlo, dicen, porque viola nuestros sagrados principios de mercado. Y, bueno, tú sabes, las ironías son increíbles. Pero, otra vez hay que decirlo, la población lo ignora. Y los economistas, los intelectuales y los medios tienen la culpa porque no quieren explicar que así funciona nuestra economía.
¿Podría enunciar algunos puntos que deberíamos mantener en mente?

Estados Unidos necesita una revolución cultural.
¿A qué se refiere?

A un cambio en la manera en que entendemos las actitudes, las percepciones y el conocimiento factual. El Tea Party es muy revelador en ese sentido. Somos una sociedad constantemente medida por encuestas. Aunque muchas no aportan gran cosa, hay otras que muestran cosas importantes. Por ejemplo, que existe gente a favor de un gobierno pequeño y de menos impuestos. En términos sociales están a favor de más inversión en educación, en salud, en infraestructura. En eso quizás no sean diferentes de los suizos, pero no quieren gobernantes ni impuestos. ¿Entonces? Es lo que llamamos eldouble dip: mantener dos ideas absolutamente contradictorias en la mente y creer en ambas al mismo tiempo. Esa percepción atraviesa el país. Hay personas que dicen: “A mí no me importa lo que sucede en este país”. Pero si consideras a quienes participan en las encuestas verás que quieren discutir estos temas. El año pasado estuve en Ciudad de México y de ahí fui a California. Pasé de un país pobre a una de las zonas más ricas del mundo. En México la Universidad Autónoma (Unam), que tiene cien mil estudiantes, es gratuita. No es la mejor del mundo, pero es bastante buena. Mientras tanto en California el sistema de educación universitaria pública, que era uno de los mejores en el mundo, está siendo destruido y privatizado. ¿Qué pasa cuando México, un país pobre, es capaz de mantener un sistema de educación pública de buena calidad, mientras que California, región muy rica, destruye uno de los mejores sistemas educativos? Pues que te haces mucho daño. Si no tienes un sistema educativo de alto nivel tampoco tendrás una economía competitiva de alto nivel, porque buena parte del crecimiento económico hoy en día ocurre alrededor de las universidades, donde hay grupos de investigación, conocimiento, innovación y desarrollo como MIT, Harvard, Berkeley o Stanford. Hasta cierto punto, el sector privado que crece alrededor de estos grupos es parasitario y se beneficia enormemente de ese conocimiento universitario. De modo que si destruyes el sistema universitario estás poniendo en riesgo el sector económico privado. Pero tienes que hacerlo porque hay que recortar impuestos. Y mira la ironía: hay estudios económicos que demuestran que los mayores defensores de las reducciones de impuestos en California son aquellos que más se benefician de los subsidios federales.
Volviendo al punto, ¿cuál sería el bosquejo de lo que es necesario hacer?

Un programa educativo masivo dentro de Estados Unidos, el cual condujera a una revolución cultural que haga entender a la gente su circunstancia y la consecuencia de sus acciones, dejando de lado los dogmas y prisiones ideológicas que constriñen la posibilidad de desarrollar políticas sensibles y sensatas. No hay razones para que Estados Unidos no sea un país líder en el desarrollo de tecnologías verdes y de un modelo de desarrollo sustentable. Contamos con las instalaciones y los recursos que lo permiten sin tener que ir a China a buscar mano de obra barata. Lo contrario consiste en poner parches, que es lo que estamos haciendo.
 El mundo postimperial


Casi diez años después del 11 de septiembre, Estados Unidos no es la superpotencia mundial que era, al menos no política y económicamente. ¿Qué puede decir del papel de Estados Unidos en el presente y futuro cercano?
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos tuvo una posición de poder sin paralelo en la historia. Tenía literalmente la mitad de la riqueza del mundo y estaba en condiciones de perseguir metas muy ambiciosas que fueron esbozadas por los planificadores de Roosevelt y luego ampliamente implementadas: controlar una “gran área” que incluía el hemisferio occidental, el lejano Oriente, el antiguo imperio británico (incluido el incomparablemente rico en petróleo occidente asiático) y el centro industrial y comercial de Eurasia. Con el tiempo, fue inevitable que este poder se desgastara. Hacia 1970, el mundo era económicamente tripolar. Sus mayores centros eran, para Norteamérica, Estados Unidos; para Europa, Alemania y Francia, y para el este de Asia, Japón. El colapso de la Unión Soviética creó una breve ilusión de unipolaridad y de “fin de la historia”, pero pronto se disolvió y en este momento el sistema global es aún más diverso y Estados Unidos menos capaz de ejercer control. Es un asunto muy preocupante para los planificadores, y a menudo una fuente de considerable irracionalidad –como cuando, recientemente, el Departamento de Estado le advirtió a China que debía cumplir sus “responsabilidades internacionales” y obedecer las sanciones unilaterales de Estados Unidos contra Irán, lo cual debe haber divertido a la clase gobernante china–. En una sola dimensión –el poderío militar– Estados Unidos continúa un reinado supremo, pero es una ventaja muy costosa que no puede ser sostenida, particularmente en virtud de decisiones que han debilitado severamente la economía productiva y favorecido el sector financiero. Los dirigentes de este país deberían estar obligados –en el mejor de los casos deberían elegir– hacerse socios de un orden mundial más diverso.
El marxismo tradicional y otras ideologías entienden el cambio hacia una sociedad más justa en términos de revolución o catástrofe. ¿Cómo hacer la idea de justicia menos dependiente de la de cambio violento?
Marx tenía una visión más matizada. Él parece haber pensado que en las democracias parlamentarias el poder de los trabajadores podía ser alcanzado por procesos electorales. Apartando sus visiones personales, no veo ninguna base en su pensamiento, o en el de otros que buscan más justicia y libertad, para excluir esa posibilidad. Sin embargo, es ocioso especular. Cualquiera que sea nuestra situación, deberíamos preferir la reforma no violenta en tanto se pueda, y las preguntas sobre el recurso a la violencia no deberían ni siquiera plantearse a menos que en algún punto una autoridad iligítima busque mantener su poder por la fuerza. Y seguramente, sean cuales sean nuestros objetivos a largo plazo, deberíamos hacer lo que se pueda para evitar la catástrofe, particularmente en tiempos como el nuestro, un momento nuevo de la historia en el cual la inminencia catastrófica puede significar el fin de la búsqueda de una supervivencia decente.
A los 82 años usted sigue denunciando y luchando. Dígame, ¿qué lo mantiene activo y en qué cree?
Este verano tuve la oportunidad de presenciar algunas luchas de gente que encara enormes amenazas y peligros en diferentes partes del mundo: campesinos y pueblos indígenas en Colombia, palestinos en campos de refugiados del Líbano, kurdos en el sudeste de Turquía. Y también pude unirme brevemente a aquellos que desde una posición relativamente privilegiada se entregan a esas causas. Ésas son más que razones para mantenerme activo y creer en la esperanza de un futuro mejor.