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1.6.12

Los retratos de Seung Mo Park



Seung Mo Park




Beautiful delicate and elegant images that seem to evaporate like mist and smoke.

They are the portraits, mostly very large, made by sculptor Korean Seung Mo Park, who uses a very particular technique, through which become visible every expression and emotion of the human face.

The artist creates his works from a projected image and after he superimposes layers of network and wire. The next step is the subtraction and clipping of small portions of the network, through which appear beautiful portraits of lights and shadows, in every detail.

The result is truly amazing, the depth and the three dimensionality perceived from these images are enhanced by the superposition of the layers, and the roundness of the forms and the lines, collides with a material really hard and geometric.

The sculptural portraits of Park Seung Mo evoke mystery and magic, leaving to the viewer the impression to vanishing in the air as a cloud of smoke.


http://www.seungmopark.com/

La escultura de Antony Gormley

Antony Gormley





British artist Antony Gormley, studies the relationship of the human body with the space that surrounds it, through sculpture and installations.

An artistic research that seeks to involve the public in a journey of memory and transformation, in fact, is impossible to remain indifferent in front of  his works, thank to their strong emotional impact and the stylistic originality.

The artist uses his own body as a source of exploration of movement and volume in space, without making his creations, however, autobiographical, he is in fact not recognizable because the result of simple shapes.

His last works became a real puzzle of the human figure, thanks to use of tetrahedrons, cubes, polygons, dodecagons, and different materials, that give their a different three-dimensionality and a whole new depth.

They are works become known in the United Kingdom, with personal and collective exhibitions, through which he has received many prizes and awards obtaining fame in all the world.

The artist is now engaged in a new artistic collaboration with the composer and Israeli choreographer, Hofesh Shechter, showing how different art forms can coexist and interact with public involvement at the sound and visual excitement.

"Survivor" is now on stage at the Barbican Centre in London.



http://www.daafportal.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=559%3Asurvivor&Itemid=41&lang=en

31.5.12



La escritura en la globalización








por Beatriz Paz Jiménez
cacto.org.pj@gmail.com 
Digo que el mar también es un lenguaje. Todo cuerpo es un lenguaje. Que la escritura se aparta del lugar donde, cruelmente, intento decir los vocablos que se apagan. Pero hay un movimiento que habla en el silencio, un tropel de niños enterrando barcas. Sus ojos, demasiado hechizados para comprenderse, han venido a destruir mi única palabra. Esto que escuchas es mi cuerpo, mi animal recién nacido, mi lengua suspendida de una música terrible.

Daniela Camacho



La globalización es un proceso cuyos implicados directos son los Estados-nación con regímenes de organización democrática y principios de liberalismo económico, pero que toca a todos los tipos de organización gubernamental, ya que implica los flujos políticos, monetarios y culturales de la humanidad contemporánea. Los fenómenos globales se sostienen en la interdependencia de las economías locales por vía del sector empresarial cuya presencia es transnacional, unificando los mercados del flujo económico, trastocando los modos de producción y preservación cultural y transformando los escenarios sociopolíticos, a través de la generación de objetos de consumo materiales o puramente ideológicos.Al circuito cultural de la globalización, dentro del marco histórico del capitalismo donde las aspiraciones de estrategia política apuntan hacia la integración de las diferencias sociales, se le conoce como sociedad del conocimiento. Sus características principales son un escenario a la vez unificado y fragmentado –unificado por la estandarización de los contenidos y hábitos culturales, pero fragmentado por las modalidades que aquellos adoptan dentro de cada contexto–, la integración de las tecnologías para la transmisión de datos que modifican tanto el entorno cotidiano como las experiencias espacio temporales de los usuarios, y finalmente, la producción, distribución y manipulación informativas como elementos estructurales de las actividades culturales y económicas globales.
La escritura es un cohesionador social dado que, como sistema de símbolos estructurados lingüísticamente, transmite mensajes del habla humana y, en esa medida, crea una representación de lo que somos. La escritura ha sido vigía de la memoria colectiva desde las primeras tablillas de arcilla hasta la compleja estructuración actual de los sistemas comunicacionales. Es un instrumento codificador de nuestra facultad imaginativa en tanto seres simbólicos anhelantes de sentido. Si bien la escritura es una práctica que no supera los 3 000 años de registro fáctico, frente a los 25 000 del homo sapiens −el primer homínido en combinar el raciocinio, la percepción, la emoción, la memoria, la imaginación y la voluntad para el desarrollo de las primera comunidades transmisoras de cultura–, desde la imprenta de Gutenberg (1440) hasta el desarrollo de UNIVAC (1959), el primer computador, y ARPANET (1969), el precursor de Internet, se ha ido extendiendo como una práctica popular, primero entre las clases dominantes y posteriormente entre la burguesía, hasta pasar al menosprecio de los públicos meramente audiovisuales que sin embargo subsisten informáticamente gracias a ella, y ha sido el medio de origen para el resto de los soportes culturales que registran y comunican información. Esto más el avance tecnológico, las políticas de los gobiernos democráticos en cuanto al derecho a la educación, la reducción de costos en la producción a gran escala de receptores telemáticos y el descubrimiento de la rentabilidad económica en la industria del entretenimiento, lograron llevarnos en pocas décadas de una generalidad analfabeta hacia una de doble socialización, a la que deviene a su vez una doble alfabetización que ya no implica sólo saber leer y escribir o elaborar operaciones matemáticas básicas, por no mencionar otras habilidades cognitivas, sino también aprender a interactuar eficazmente con una interfaz.

En este contexto la escritura tiene un papel implícitamente privilegiado pero a un nivel más profundo, está limitada frente a la cultura del homo videns. La escritura se ha convertido en un signo tanto de cohesión como de diferenciación entre comunidades, un arte en resistencia y una herramienta poderosa para alcanzar o frenar la equidad social.


A partir de la expansión mediática de los sistemas satelitales, la culturalización por parte de la hegemonía ideológica comenzó a incidir más allá de las fronteras locales de su producción. Actualmente, la comunicación y el entretenimiento son los mercados fuertes de la industria cultural a escala planetaria. Las nuevas generaciones de las sociedades tecnológicas nacen en una realidad doméstica entre pantallas y telefonía celular. Tribus de consumo emergentes como los geeks o los hikikomoris nos muestran que la “vida digital” puede ser más atractiva para algunos que la vida más allá –o más acá− del universo informático. La movilidad tecnológica entre las sociedades y sus hábitos de cotidianidad redefinen la vinculación del hombre con sus semejantes, con su noción de sí mismo y con su apreciación cosmogónica, donde el entorno natural es el principal afectado. Durante siglos, los mitos y el conocimiento técnico se registraron por escrito, el pensamiento filosófico y el florecimiento de la literatura como relato de la sensibilidad dieron horas de sentido a generaciones de lectores que no encontraban en estos registros al autor, sino a un sí mismo siempre cambiante. Ahora cualquier mito central se ha subdividido en un imaginario multinivel, con infinitas categorías contextuales y capas de imagen, su posibilidad de aprehensión se ve definida por el acceso a la información y los códigos compartidos por una inimaginable densidad de usuarios, los índices de lectura poblacionales son más bajos en los países menos industrializados, la popularidad de los espacios específicamente dedicados a la literatura, la diatriba filosófica o la experimentación científica en los medios digitales es contundentemente menor ante la de las redes sociales como Facebook o Youtube y los videojuegos en línea.
La revolución cultural ha implicado que la tecnología sea parte de nuestros procesos de vida cotidianos y que surja una dimensión donde nuestros referentes identitarios como la herencia cultural, el idioma y la sociabilidad se desdibujen paulatinamente, rezagando algunos de sus componentes e incorporando los de otras culturas. Y así como podemos apreciar la expansión de mercados en el ámbito de la industrialización maquilar y energética, tal como en el caso chino, también podemos evidenciar la primacía de los significantes anglosajones sobre la producción cultural. Al respecto, una manifestación por resaltar es la estandarización de los usos idiomáticos en función de los anglicismos y la jerga informática, anglosajona principalmente. El inglés se ha convertido en la primera lengua de comunicación internacional, evidente desde los instructivos de los aparatos eléctricos hasta las especializaciones temáticas −negocios y finanzas, ciencia, técnica, entretenimiento− presentes en la esfera pública del ciberespacio, donde se habilita el diálogo entre ciudadanos conectados. El ciberespacio mundializa la simultaneidad, donde la región cero o el tiempo sin regiones impera, porque cualquier lugar es alcanzable simultáneamente. La disponibilidad de contenidos las 24 horas para los usuarios conectados implica tanto un universo infinito para trazar su ruta cultural, como una delimitación de usuario cada vez más individualizada, dada en función de sus competencias e intereses. La exposición continua a múltiples contenidos, el dominio del multimedia sobre los formatos de la signicidad puramente escrita, el acotamiento de las lenguas locales ante la brecha idiomática, van delegando la práctica de la escritura a las comunidades que apuestan por la recuperación y posicionamiento de los periódicos en línea, weblogs, wikis o al uso informal en foros y chatting rooms.La lengua, como generadora de identidad entre los grupos humanos, se ve sobreexpuesta a la babel cibernética donde surgen nuevos campos y elementos para la configuración identitaria de los sujetos. Una muestra de ello se ve en cómo la escritura cotidiana pasó de la cultura postal a la de los mensajes electrónicos, cargados de espontaneidad, simbologías emergentes −que buscan representar la expresividad del rostro humano−, abreviaciones arbitrarias y un menor cuidado de la sintaxis, más cercanos a la experiencia breve e informal del lenguaje oral. Así, las comunidades practicantes de chatting, texting, posting no sólo llevan sus procesos de enunciación escrita a un lenguaje deslavado, sino que los usuarios incorporan ese margen erróneo a su práctica de habla en el contexto desconectado, limitando así las habilidades expresivas fuera de los sistemas de comunicación telemáticos.
Escribir es simultáneamente un acto de lectura e interpretación. La lectura enriquece con vocabulario y técnicas la perspectiva del que escribe. La interpretación unifica los campos del conocimiento y genera un sentido. Los hábitos del zapping, desarrollados por las generaciones de televidentes ante una carta programática incesante, revelan usuarios expuestos a una cada vez mayor cantidad de información y a una menor voluntad elucidatoria. Los nuevos modos de lectura apuntan hacia el frenesí de los significados. Por ejemplo, el público del siglo XIX consideró mejor la novela por entregas que el mismo texto en forma de libro, el del siglo XXI prefiere el texto de la novela adaptado cinematográficamente en formatos descargables desde Youtube, Cuevana o Netflix al libro. Hay una primacía de la laxitud cultural de las formas sobre la profundidad de los significados. Asimismo, las dificultades adquisitivas de textos especializados o de vanguardia se acrecientan. La lectura se encarece y se privatiza, aumenta la escasez de bibliotecas públicas. Las librerías se van a pique ante la disposición de los gobernantes tecnológicos por reemplazar al libro y la permisión de las comunidades para dejarse informar y entretener únicamente por el mundo del montaje audiovisual, sin comprender que la lectoescritura es una herramienta para profundizar en el simbolismo del medio audiovisual y, por ende, obtener de él mayor disfrute. Los promotores de la lectura son minorías en resistencia y, al menos en México, la agenda de políticas públicas en torno a la educación y el entretenimiento demuestra un bajo compromiso con la formación de lectores, escritores, editores y demás agentes editoriales fuera de los círculos académicos y las comunidades epistémicas. A menor fruición colectiva, mayor control social.Sin embargo, la escritura en el contexto globalizado tiene una importancia fundamental. En el campo del entretenimiento, es la piedra de toque para la capitalización de recursos y el incremento de las ganancias. Si aceptamos el paradigma de la sociedad informativa, entonces estamos aceptando lo evidente: el sistema informativo se basa en la escritura. El texto escrito es 1)el medio primordial de comunicación entre el ordenador y el usuario, comenzando por la funcionalidad de la interface; 2)un tipo de soporte informático, entre otros y 3)un metalenguaje de los medios informáticos, un código en el que se representan todos los otros medios. La sociedad de la información utiliza al texto como metalenguaje y las interfaces culturales heredan los principios sintácticos de la organización textual que ha desarrollado la civilización humana. La programación Java es un lenguaje especializado que da las coordenadas de los objetos en tres dimensiones, los valores de píxel de las imágenes digitales o el formateo de una página en HTML, y es gestionada tanto por los programadores de Silicon Valley, los grupos activistas pro cultura libre como Anonymous o miembros autodidactas de las comunidades de bloggeros.
La escritura es también la principal vía de contacto para las redes sociales y sólo en el caso de conexiones entre usuarios hablantes de distintas lenguas, la imagen es prioritaria en cuanto a la comunicación de los intereses, competencias y experiencias de cada cual. Casos como el de Twitter nos revelan que hay espacios mediáticos donde la escritura es el personaje principal pues representa la apropiación civil sobre un medio privado para generar líderes de opinión que no surgen de la aprobación canónica, sino de los seguidores que van adquiriendo dinámicamente por su cuenta. Y he aquí el dilema sobre si la información en línea puede crear o representar una cultura, y si para convertirse en una comunidad debe haber comunicación presencial entre las partes. Internet es nulo por sí mismo, pero al servicio de los usuarios es una poderosa herramienta. La desestabilización de gobiernos corruptos como el de Hosni Mubarak o el de Ali Abdullah Saleh, demuestran que la escritura en los medios digitales puede ser la base para la organización y movilización de un pueblo. La prohibición de medios digitales en países con regímenes autoritarios(1) sólo confirma la importancia política de la palabra escrita en los procesos de comunicación y ciudadanía. Un mejor escenario incluiría la adaptación de una cultura fanzinera, de radios comunitarias y la recuperación de los espacios públicos para el diálogo social.La producción escrita ahora es móvil, reticular e interactiva. La escritura en los medios digitales apela a una hiperestructura donde se genera un lenguaje multimedial –audio, imagen, video− que modifica las relaciones tradicionales entre autor, texto, formatos, lector, así como el estímulo de las competencias entre quienes desean interactuar. La morfosintaxis es representativa del lenguaje escrito en los medios globales. La lectura que hacen las nuevas generaciones está más basada en la distribución espacial de las pantallas, yendo del centro de la imagen a las orillas, que en el recorrido habitual de izquierda-derecha, arriba-abajo. Pese a ello, la escritura es la principal práctica subyacente a la producción cultural. Salvo en casos extremos de ruptura experimental, los objetos audiovisuales se estructuran sobre un guión escrito, los sistemas de compra-venta se comunican con los usuarios de manera escrita, los portales de intercambio informático y económico son impensables sin la escritura.
Por todo ello, uno de los temas más urgentes para las agendas de regulación de medios tiene que ver, forzosamente, con la brecha digital. Nuestra incidencia en la ecología de los objetos culturales, sus referentes y la manera en cómo son interpretados, se relaciona con la apropiación de su sentido a nivel colectivo y del entramado de la gestión social en el que se inscriben. Las posibilidades de acceso a los bienes ideológicos, al posicionamiento de cualquier sujeto como agente activo de su cultura y a la ciudadanización o participación del capital cultural generado por una sociedad sobrepasan el encuadre político de los gobiernos locales y tocan el meollo de la globalización en cuanto a la distribución justa del capital, en este caso tecnológico e informático, ya que remiten a la necesidad de extender a los ciudadanos el equipamiento técnico para acceder a la información, pero también, fundamentalmente, el garantizar el sustrato cultural por vía de la educación y las condiciones de vida óptima mínimas –alimentación, vivienda, salud− para manifestarse culturalmente. La interpretación es el símbolo ritual de nuestro hacer humano pero es mucho más agobiante y falaz cuando los ciudadanos, antes de siquiera saber leer o escribir, deben luchar por subsistir en condiciones de represión social, pobreza extrema, enfermedad o conflictos armados. En la transdisciplinariedad del escenario mediático vigente, la actitud más lúdica no trataría de imponer o descartar un medio u otro, sino de generar mejores competencias para un pensamiento crítico, y las habilidades técnicas para facilitar el acceso a la información. Los hábitats tecnológicos pueden ser tan fecundos o banales culturalmente como los usuarios que los construyan, pero la escritura es el lazo que los conecta, el registro que los sustenta y el espacio para futuras concepciones mediáticas.
30.05.2012_____________________________________________________________________________________
1.En la lista de los países que más censuran la información libre por Internet, elaborada por Reporters Without Borders figuran: 1.Maldivas, 2.Túnez, 3.Bielorrusia, 4.Libia, 5.Siria, 6.Vietnam, 7.Uzbekistán, 8.Nepal, 9.Arabia Saudita, 10.Irán, 11.China, 12.Myanmar/Birmania, 13.Cuba, 14.Turkmenistán y 15.Corea del Norte. Más específicamente sabemos que China bloquea el acceso a Youtube, Twitter y Facebook a sus redes internas. Emiratos Árabes y Pakistán lo hacen con Twitter. Malasia, Pakistán, Siria, Irán, Uzbekistán, Bangladesh y Vietnam con Facebook

















30.5.12

Poemas prometidos/Fernando Gabriel Caniza


Mi perrito sagrado
perrito te escucho aunque no hablas de mi encuentro  con los vientos estoy triste porque los colores del invierno esculpieron tus ojos tenemos enemigos comunes el oro el engaño y los cerdos la naturaleza hizo escándalo y hace tiempo mueres sobre el césped con el recuerdo de días gloriosos buscar y hallar qué buscar no es fácil y yacer tampoco consuela escucho la palabra que emerge desde un ladrido iluminado hablas de todo menos del viento una sensación extraña se apodera de mí tribus salvajes absorbidas por remolinos de papeles hogares cerrados a la noche cristalina seres consumidos por su propio hechizo perrito bailaste danzas de los dioses rascacielos y no te importa respirar azufre si el soplido no es la divinidad te apuras y tropiezas como un niño en tus primeros pasos no te reconstruyes incluso hablas del viento pero no deseo escucharme perrito
***
Hielo crudo
(un paisaje de Van Gogh)
El cielo se arrebata
en el frío de la tarde
no quiero ver
mi cara irregular
rodando por el trigo.
Tarde, visiones
encendidas
final del paisaje
humo en vendavales
revelan
disfraces del hastío.
Pinceladas, puedo contarlas
son vestigios
en campo de senderos
mal entrazados.
Sin retorno
aves negras sumergidas
en extraños remolinos
aleteos
sin porvenir.
Oscuridades, trazos
de niño en perspectiva
palpitaciones
de resonancia.
Trabajo precipitado
ante los augurios
sin mezclar colores
ni sentidos.
Aquí estoy en combate
abrazado siempre
a la tierra dorada
arriba
cuervos
se confunden
con tempestades
agitan sus alas
con aroma a viento
de despedida.
  

28.5.12

Mujeres directivas, la tarea pendiente de las empresas europeas


¿Puede la Comisión Europea (CE) obligar a las empresas a que tengan una "cuota" de directivas del género femenino? Esa es la nueva iniciativa que plantearán, de forma oficial, durante el verano de 2012 en Bruselas, con el objetivo de incrementar la participación de las mujeres en las cúpulas directivas de las compañías europeas. 
"No me gustan las cuotas, pero si esa es la vía, la utilizaremos", declaró Viviane Reding, vicepresidenta de la CE.
El año pasado, la Unión Europea (UE) implementó el "acuerdo voluntario de buenas prácticas", para fomentar una inclusión más pareja de ambos géneros en los consejos de administración de las compañías. Sin embargo, esa iniciativa sólo fue respaldada por 24 organizaciones, que se comprometieron a que, al menos, el 30% de sus directivos sean mujeres a partir del año 2015 y 40% hacia el 2020.

Regulación dispareja 

En algunos países el sistema de cuotas es obligatorio, mientras que en otros no lo es, lo que dificulta que las empresas que operan en más de un país de la comunidad europea, como es el caso de muchas empresas, enfrenten dificultades a la hora de determinar a los ejecutivos que deben componer su equipo directivo. De ahí que la CE, plantee una iniciativa con el objeto de estandarizar el sistema de cuotas y aplicarlo a los 27 países miembros de la UE. 
Según la Comisión, vicepresidida por Reding, en las empresas europeas sólo 13,7% de los directivos pertenecen al género femenino, es decir, poco más de una mujer por cada 10 directores. 

El 'techo de cristal'

España, el único país hispanohablante de Europa, tiene un índice de mujeres directivas menor que el de sus socios europeos. Según información del país ibérico, 9,5% de los altos cargos están ocupados por mujeres. 
Así, la vicepresidenta Reding acusa que, a pesar de que hay estudios que demuestran que en las empresas en donde existe un equilibrio entre directivos masculinos y femeninas obtienen mejores resultados, las mujeres se enfrentan a un 'techo de cristal' que impide su progresión hacia la cumbre de las empresas. Asimismo, Reding opina que, más allá de ser un coste, las mujeres representan una 'oportunidad de negocio' para las corporaciones. Así, Bruselas planteará su consulta este verano, para conocer, en qué medida, estarían dispuestos los países miembros de la UE a aplicar un sistema legal de cuotas de género en los equipos directivos. 

España, a favor de las coutas

Según una encuesta de eurobarómetro, en España, uno de los países europeos con menor porcentaje de mujeres directivas, en relación a los altos cargos masculinos, ocho de cada 10 españoles estaría dispuesto a que las empresas aplicaran un sistema de cuotas por ley. Sin embargo, exigen que no existan favoritismos por razón de género, sino que sean tomadas en consideración las aptitudes de los candidatos a ocupar dichos puestos.
En otras encuestas realizadas en varios países de la UE, tres cuartas partes de los encuestados se muestra favorable al sistema de cuotas, lo que permitiría a las mujeres incremenar su participación como tomadoras de decisiones en las empresas.
¿Crees que en México la sociedad estaría dispuesta a aplicar cuotas de mujeres directivas en las empresas?


3.4.12

Ask Lorna: top 50 books for children

Lorna Bradbury selects the perfect library of children's classics that parents can add to over time

4 Gorilla by Anthony Browne (Walker). A beautifully drawn story from the former children’s laureate about a lonely girl who finds company in a gorilla.
Gorilla by Anthony Browne (Walker). A beautifully drawn story from the former children’s laureate about a lonely girl who finds company in a gorilla. 
Picture Books
1 Curious George by Margret Rey and HA Rey (Houghton Mifflin). The first book of seven, from 1941, about a monkey who is kidnapped by the man in the yellow hat.
2 Where the Wild Things Are by Maurice Sendak (Red Fox). One of my favourites as a child, this has gone on to inspire a generation of illustrators – and a very poor film.
3 Father Christmas by Raymond Briggs (Puffin). The best book about Christmas by some margin, featuring an extremely grumpy Santa. Narrowly beat The Snowman for a place on this list.
4 Gorilla by Anthony Browne (Walker). A beautifully drawn story from the former children’s laureate about a lonely girl who finds company in a gorilla.
5 The Mick Inkpen Collection (Hodder). This edition contains seven stories, including my son’s favourite, Billy’s Beetle. You have to find the beetle hiding somewhere on each spread.
6 There Was an Old Lady Who Swallowed a Fly illustrated by Pam Adams (Child’s Play). This edition has holes.
7 The Babar Collection by Jean de Brunhoff (Egmont). Here are five of the classic French stories, including the first, The Story of Babar, from 1931.
8 Jim by Hilaire Belloc, illustrated by Mini Grey (Jonathan Cape). The poem is reproduced at picture book length with Grey’s striking illustrations and paper engineering. You could go, if you prefer, for a collection of Belloc, such as Cautionary Verses (Red Fox).
9 Polar Bear, Polar Bear, What Do You Hear? by Eric Carle (Puffin). This charming verse story about how different animals behave is less well known than The Very Hungry Caterpillar, but more fun.
10 What Do People Do All Day? by Richard Scarry (HarperCollins). Scarry’s immensely detailed books about everyday life can lead to some good conversations, and are great for children who need to know how things work (more or less all of them).
11 The Story of the Little Mole Who Knew It Was None of His Business by Werner Holzwarth and Wolf Erlbruch (Chrysalis). This may not be to everyone’s taste, but there’s no escaping the lavatory when it comes to children’s humour, and this book manages to be educational too.
12 Green Eggs and Ham by Dr Seuss (HarperCollins). Or another of the vast number of books Dr Seuss wrote from the Forties onwards. Excellent fun in verse, and great for learning to read too.
13 Lost and Found by Oliver Jeffers (HarperCollins). First published in 2006, this is already a modern classic.
14 The Adventures of Mrs Pepperpot by Alf Proysen, illustrated by Hilda Offen (Red Fox). This edition contains two abridged versions of these well-loved Norwegian stories about the woman who shrinks.
15 The Gruffalo by Julia Donaldson, illustrated by Axel Scheffler (Macmillan). It may now be over-familiar, but it’s hard to imagine a library without one of Donaldson’s catchy rhyming tales.
16 Monkey and Me by Emily Gravett (Macmillan). Or anything by Gravett, really: an exceptional new(ish) writer and illustrator.
17 Goodnight Moon by Margaret Wise Brown and Clement Hurd (Macmillan). A perfectly soporific bedtime story. Ditto the following.
18 Time for Bed by Mem Fox and Jane Dyer (Houghton Mifflin). You’ll read these books so many times, it’s important to have more than one.
19 Operation Alphabet by Al MacCuish and Luciano Lozano (Thames & Hudson). My favourite book about the alphabet.
20 Hippos Go Berserk by Sandra Boynton (Simon & Schuster). A jolly counting book that goes down as well as up.
Classic novels
21 Beatrix Potter: the Complete Tales (Warne). You can’t have a library without Beatrix Potter, and there’s no messing about with this edition which contains all 23 tales.
22 The Adventures of Tintin by Hergé (Egmont). The collected edition seems to be out of print, but why not go for one of the various volumes which collect several stories at a time?
23 Alice’s Adventures in Wonderland by Lewis Carroll, with illustrations by Yayoi Kusama (Penguin). This beautiful new cloth-bound edition is a must-have.
24 The Phantom Tollbooth by Norton Juster, illustrated by Jules Feiffer (HarperCollins). Alice’s American cousin, this is a story about a boy who is transported to the Kingdom of Wisdom via a magic tollbooth.
25 The Wonderful Wizard of Oz by L Frank Baum, with art by Robert Sabuda (Simon & Schuster). This is a classy pop-up edition, based on an abridged version of the text. For the complete text, try the edition by OUP.
26 The Little Prince by Antoine de Saint-Exupéry, tr by Katherine Woods (Egmont). A lovely edition, with Saint-Exupéry’s original illustrations.
27 The Winnie-the-Pooh Collection by AA Milne, illustrated by EH Shepard (Egmont). This boxed set contains all four books.
28 Pippi Longstocking by Astrid Lindgren, illustrated by Lauren Child (OUP). These new illustrations by the author of Charlie and Lola provide a contemporary twist on the Swedish classic. (Lindgren’s books about Karlsson and Emil are also very good.)
29 Swallows and Amazons by Arthur Ransome (Red Fox). The first in a series set between the wars at a time when children mucked about in boats and built camps by themselves – or at least we like to think they did.
30 Five on a Treasure Island by Enid Blyton (Hodder). It was a close run thing between the Famous Five and Malory Towers, but I’ve opted for the adventures of George and co. This is the first book in the series. Make sure you get the edition from 1997 with Eileen A Soper’s illustrations, rather than the newer edition in which the text has been modernised.
31 Jo of the Chalet School by Elinor M Brent-Dyer (Girls Gone By). I adored the Chalet School books as a girl – and, thrillingly for children who like to stick with a series they know and like, there are nearly 60 books. Some of them have now fallen out of print, but this one, the second, is as good a place as any to start.
32 The Railway Children by E Nesbit (Puffin). No childhood is complete without this novel from 1905, immortalised by the 1970 film starring Jenny Agutter.
33 The Magician’s Nephew by C S Lewis (HarperCollins), the first in his Chronicles of Narnia series.
34 The Secret Garden by Frances Hodgson Burnett (Templar or Puffin). Choose between two new editions, the Templar one illustrated by Robert Ingpen and the Puffin one by Lauren Child.
35 The Wind in the Willows by Kenneth Grahame (Templar or Egmont). Both of these editions are lovely, the former illustrated again by Robert Ingpen and the latter preserving the illustrations by E H Shepard.
36 The Story of Doctor Dolittle by Hugh Lofting (Red Fox). This is the first story about the man who can talk to animals, from 1920. The longer sequel, The Voyages of Doctor Dolittle, which won the Newbery Medal, is trickier to get hold of, especially if you’re after a pretty edition.
37 The BFG by Roald Dahl and Revolting Rhymes by Roald Dahl (both Puffin, and both illustrated by Quentin Blake). I am sneaking in two here – my favourite novel and my favourite of his silly rhymes.
38 Fattypuffs and Thinifers by André Maurois (Jane Nissen Books). The French classic about a fat brother and a thin brother – and the battle that ensues between two warring nations. This edition is illustrated by Raymond Briggs.
39 Anne of Green Gables by LM Montgomery (Puffin). This is the first in the captivating series about the red-headed orphan, published originally in 1908, and the one that covers her early childhood.
40 Little Women by Louisa May Alcott (Puffin). Again, the first book in the series, about the four sisters Meg, Jo, Beth and Amy. It was originally published in the United States in 1868. The sequels are also published by Puffin.
41 Charlotte’s Web by EB White (Puffin). Another American novel, this one is about a pig who is rescued by a spider called Charlotte. I’ve gone for this over Dick King-Smith’s animal tales.
42 The Summer Book by Tove Jansson (Sort Of Books). The Finnish novelist is best known for her series about the Moomins, but I have selected instead a novel for older children about a girl and her grandmother, and the summer they spend together on a remote island.
43 The Greengage Summer or The Peacock Spring by Rumer Godden (Pan). Also for when your granddaughter is in her teens, two coming-of-age stories, the first set in France and the second in India.
Collections and Histories
44 The Oxford Nursery Rhyme Book, edited by Iona and Peter Opie with illustrations by Joan Hassall (OUP). This chunky volume containing every nursery rhyme you can possibly think of is charmingly old fashioned, reproduced in a format that harks back to its first publication in 1955.
45 The Hutchinson Treasury of Children’s Literature, edited by Alison Sage (Hutchinson). Every child’s book shelf needs the breadth of an anthology, and this one contains nearly 100 extracts from nursery rhymes, fairy tales and all kinds of stories.
46 Tales of Hans Christian Andersen, translated by Naomi Lewis and illustrated by Joel Stewart (Walker). Andrew Lang’s collections of fairy tales are great, but I’ve gone for this collection by Hans Christian Andersen as a starter.
47 The Complete Nonsense of Edward Lear (Faber). There are beautiful editions of individual poems, such as “The Quangle Wangle’s Hat” (illustrated by Helen Oxenbury, Mammoth), but why not opt for the collected works?
48 Tales from Shakespeare by Charles and Mary Lamb (Puffin or, in an edition illustrated by Joelle Jolivet, Harry N Abrams). These retellings of the plays are literary works in their own right.
49 Our Island Story: a History of Britain for Boys and Girls from the Romans to Queen Victoria by HE Marshall (Galore Park). An excellent single-volume history of Britain, first published in 1905.
50 A Little History of the World by Ernst Gombrich (Yale). A sophisticated narrative by the art historian which runs up to the First World War, written in language any child can understand.

18.3.12

Theophysics?/Aaron Sidney Wright


3 Quarks Daily pointed me to a recent (9 Sept.) article by Marc Vernon (“a journalist, writer, and former Anglican priest”) titled “The Mirror of the Cosmos: Is cosmology a form of theology for a secular age?” He wonders how we can explain the popularity of cosmological books, like those of Paul Davies and Stephen Hawking.
So here’s a possibility. Cosmology is so popular, not just because of the science, but because it allows us to ask the big questions — where we come from, who we are, where we’re going. It’s metaphysics by other means.
He thinks “the most obvious example of “theophysics” concerns the so-called God particle,” the Higgs boson. Pausing here for a moment, this is clearly off-base. Yes, Nobel Laureate and ex-Fermilab director Leon Lederman christened the Higgs boson as the “God” particle in 1993. (CERN has a short writeup here; an authoritative technical summary of Higgs searches from the PDG in pdf is here.)
But the searching for the Higgs is not theology. It is searching for a particle our best current theories predict; this strategy has worked well in the past (see Alvarez on “bump hunting”). If one was looking for something to call “theophysics,” I would point you toward “Physical Eschatology” the “nascent discipline” of physicists theorizing about what the end of the universe (and after) will be like. (Better phrased: theorizing about what “end of the universe” could mean, see Dyson, 1979.)
Heading back to Veron’s piece, two things struck me. The first was that he puts cosmological “speculation” on the same plane as Scholastic “speculation” about the number of angels you can fit on the end of a pin. Whether or not Scholastics actually ever argued about that, Vernon must know the reference is pejorative. But, I was never under the impression that religion was about speculating at all. Depending on your religious orientation, religion seems to be about practice and belief. Whatever your thoughts on Hawking’s latest, people aren’t running out to become cosmologists, and believing what Hawking tells you is rather different from believing in (a) god. This is a sad brush with which to paint religion or cosmology.
So Vernon missed the mark in his physical and religious examples. What about his claim, above, that cosmology’s popularity is about asking and answering the big questions? This sounds on the right track. Many many scientists describe their motivations to become scientists as rooted in wonder at the origins of things, or a grand design. But why is this connected to religion?
Vernon’s questions are entirely anthropocentric: “where we come from, who we are, where we’re going.” And herein lies the problem. When applied to Cosmology, Vernon’s questions assume that we are part of the answer. There is an idea in Cosmology called theAnthropic Principle. Basically, the idea is that humanity’s existence can be used in physical arguments about the creation and evolution of the universe. The Templeton Foundation, at least, thought there was a strong enough connection to religion to award John Barrow their prize in 2006 (for work like this). But this is a controversial issue (see the Smolin-Susskind discussion here), and these minutiae can’t explain the broad public appeal of cosmology. I think Vernon’s questions are unnecessarily anthropocentric. I want to know about the universe, not about whether I am so important as to have somehow caused it to be the way it is. It was Vernon’s poor questions that led him to religion, not cosmology.
Cosmology’s appeal might be due to the lure of big questions, but these questions are bigger than we are.

28.11.11

Gordon Matta-Clark; anarquitectura y de-construcción/Adolfo Vásquez Rocca

Descriptores:

Gordon Matta-Clark – Arquitecture – Arquitectura – Performance – Arte – Urbanismo – Building – Dissections – Retrospective – Museum  – New York.

1.- Anarquitectura y deconstrucción.
Gordon Matta-Clark (Nueva York,1943-1978), hijo del pintor surrealista chileno Roberto Matta, conocido por sus ‘‘cuttings’’, transformaciones de edificios mediante cortes o extracciones de fragmentos, y considerado como uno de los artistas conceptuales más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Estudió arquitectura en la Universidad de Ithaca en el Estado de Nueva York y literatura en París, pero decidió ser artista y no ejercer como arquitecto, pese a todo –y no sin razón– se ha descrito a Gordon Matta-Clark como “el único y verdadero arquitecto decontructivista”1. Matta-Clark opera la des-composición como proceso entropológico de desmantelamiento de elementos: paredes, suelos, ventanas, puertas.
Una casa encierra, nos acerca a las cosas, acentúa nuestra capacidad de intervenir sobre ellas, dominándolas. En lugar de esta contención y cierre arquitectónico habituales las intervenciones de Matta-Clark permitían una abertura, de este modo un despliegue estos “gestos deconstructivos que invocaban la dialéctica negativa del deshacer”2.

                                            
Matta-Clark situado en el marco ideológico de la hermenéutica marxista proponía la transformación de las organizaciones ciudadanas en un moderno proyecto de emancipación, mediante acciones de belleza convulsa, propias de los tiempos de crisis, buscaba socavar las bases sistémicas del capitalismo tardío y lo hacía cuestionando el concepto mismo de propiedad. Así sus investigaciones con el grupo Anarchitecture [Anarquitectura] plantean cuestiones históricas y filosóficas de amplio alcance sobre la naturaleza del espacio social y de la propiedad, sobre el profundo nexo entre propiedad e identidad3 , así como la relación entre el concepto de propiedad y las condiciones de su uso, su consumo y, aún más importante, su transformación en desecho.
                                 
Este proceso de consumo y desecho explorado por el pop y el conceptualismo permitirá a Matta-Clark construir ese originalísimo entramado reticular de política y arte mediante el cual irrumpirá en la escena artística de Nueva York emplazando críticas institucionales a partir de experiencias colectivas en el espacio urbano. “Su preocupación se centró en los nuevos modos de vida y las nuevas subjetividades e identidades políticas posteriores a 1968: trabajando con basuras, ofreciendo oxígeno a los transeúntes de Nueva York, abriendo un restaurante gestionado y dirigido por artistas, poniendo en tela de juicio la propiedad privada del suelo o subiéndose a la Clocktower para, colgado de su reloj, proceder a afeitarse, ducharse y lavarse los dientes”4.

                     
Todo aquél que quería ver sus intervenciones de arte tenía que saltar, hacer equilibrios, “imaginarse la posibilidad de caer al vacío a través de sus recortes...”, exponerse a la misma experiencia, tan espantosa como estimulante, de suprimir la tierra firme bajo sus pies, soltar casi literalmente todo aquello que supone un hogar esencial.
Todas esas acciones tenían lugar fuera de los sacralizados recintos de galerías o museos5. Prácticamente todas sus intervenciones en edificios fueron fotografiadas, filmadas o grabadas en vídeo, y el modo en que las registraba estaba en perfecta coherencia con el discurso general que trataba de construir o, si se quiere, deconstruir.

2.- Sustracciones e historias de construcción y estratificación.
Matta-Clark el poeta del espacio que exploró sus vacíos operando directamente sobre los sólidos construidos. Intervino edificios –cortándolos, seccionándolos, troceándolos, agujereándolos, desplazándolos– para materializar sus ideas sobre el espacio que él intuía desde una dialéctica personal (designar espacios, crear complejidad). Las dualidades que fue descubriendo, impecablemente reflejadas en sus montajes fotográficos (vertical/horizontal, interior/exterior, vacío/lleno) resumen en términos de experiencia estética las principales ideas filosóficas y estéticas sobre el espacio. 
                                           
Esos cortes conforman una suerte de narración gráfica y textual que explica tanto el proceso de la obra como su contexto interno. Sus viajes al subsuelo de la ciudad pretendían descubrir espacios sin nombre, lugares ocultos: "Tengo interés en una expedición al subsuelo: una búsqueda de los espacios olvidados y enterrados bajo la ciudad. Esta actividad debería sacar el arte de la galería e introducirlo en las cloacas", señalaba Matta-Clark.
A medida que se excava y se socavan las capas cosméticas, las sustracciones de Matta-Clark revela capas de información, historias de construcción y estratificación. Matta-Clark explora los espacios olvidados que han quedado enterrados bajo la ciudad, como reserva o como recordatorios supervivientes de proyectos y fantasías perdidos. Estas expediciones incluirían el trazado de mapas y la introducción o la excavación en estos cimientos perdidos6.

                                                      
3.- La casa como dispositivo de memoria; naturaleza ritual de lo doméstico y concepto de propiedad.
“Cada ciudad es un texto colectivo que vehiculiza y almacena una memoria colectiva, una narración geográfica e históricamente emplazada, cabe preguntarse por las formas de esa inscripción en el imaginario colectivo y sus procesos de sedimentación en el lenguaje, la forma en que se gesta la identidad, se conforman los ideales y la formas del conformismo, en definitiva, como se magullan los sueños. Cada transformación de la ciudad, cada re-organización territorial, cada nuevo multicine o megamercado, articula nuevas formas de relacionarnos o distanciarnos en la escena urbana. Con cada edificio que desaparece o se transforma desaparece una forma ritual de vida, se silencian saberes y memorias colectivas, se apagan los ecos de los fantasmas que pululan en aquellos lugares, los que hicieron propios y en los cuales afincaron su memoria e inscribieron su huella en el tiempo”7.



La casa es así un dispositivo de memoria, extrae de cada habitante sus pensamientos inconscientes y les da cuerpo: entidades fantasmáticas nacidas de los recuerdos, que resurgen en el presente, y que se producen como un intento de vincularnos a ella, de acercarnos. Pero la memoria le ha sido enajenada. Los edificios son entidades fijas en la mente de la mayoría. La idea de un espacio mutable es tabú especialmente en la casa de uno. Los que tienen una casa, por norma general, no hacen mucho más que conservar su propiedad. “Hay que abrir la casa para que pueda recordar, hay que moverla para poner de nuevo en libertad esos recuerdos. Para abrir la memoria de la casa pondríamos agua por medio, agua que nos apartaría de su visibilidad, que nos desposeería de la seguridad de nuestra intervención sobre los objetos que rodean nuestro cuerpo, ya no viéndolos; porque, ¿qué otra cosa es el dominio -como realización de lo doméstico- sino la costumbre que guía nuestros hábitos útiles, la cristalización de una de aquellas entidades fantasmáticas en siempre la misma reacción apropiada?”8. Así, para poder ver las intervenciones de Matta-Clark había que caminar, internarse en ellas, ser tragado por ellas, hasta que la dimensión, la forma, el color mismo de los objetos exteriores perdiera su fuerza, su rotundidad, y con ello, nuestra capacidad de actuar sobre ellos, de dominarlos.




Adolfo Vásquez Rocca 
Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Estética y Antropología. Profesor de Postgrado PUCV; Profesor de Antropología y de Estética, Departamento de Artes y Humanidades, UNAB. Profesor visitante de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Profesor Asociado al Grupo Theoria, Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado UCM. Director de la Revista Observaciones Filosóficashttp://www.observacionesfilosoficas.net/. Miembro del Consejo Editorial de Escaner Cultural —Revista de arte contemporáneo y nuevas tendencias— http://www.escaner.cl/ y Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias http://www.konvergencias.net/, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Buenos Aires.